Los domingos que se pierden

Ayer cuando iba a sentarme a postear llamaron a Jon para decirle que tenía que irse a Somalia dos semanas y se me cayeron las ganas de escribir a los calcetines. Así que nada. Mi domingo se transparentó hasta desaparecer. Se ha marchado esta mañana y volverá el día 7 de Marzo. Hasta entonces, melancolías y skypes. Hace un rato, aún sobrevolando Europa, me escribía “no me has dicho qué quieres que te traiga.” Pues nada. Tráeme a uno de Gasteiz que me llama mosquito y no tiene rubor para jugar a las tacitas con María, vestido de uniforme militar. A ese mismo.

Está mejor, María. Ya solo tiene tos y la fiebre va desapareciendo. Hace un rato he hablado con ella. Me ha soltado una parrafada de la que no he entendido ni puñeta. Le he dicho “pobre Maríamonita, que tiene tos de perrito…” y me ha contestado muy digna “ES TOS DE DINOSAURIO”. Vale. Ok. Me alegro mucho y bien de que nuestro Triceratops haya salido ya de esta. La casa bajo mi batuta tiende bastante al caos.

Todo bajo mi batuta tiende bastante al caos.