Donde pisaba María mi margarita nació

Ayer cuando se acostaron todos y me quedé solo ante el microuniverso tribu, me dio bajoncillo. Y no lleva ni cuatro días fuera. Pronto empiezo a ponerme gilipollas. Supongo que coincidió con el primer día que no podía llamarnos por skype. Vendrán más, así que ya puedo ir espabilando y acordándome que ya tengo pelillos en los huevos como para portarme niñato (insértese aquí un autobofetón para espabilar). María ya está bien. Me alegro infinito por ello, pero por otro lado empiezo a entender y justificar toda su colección de pegatinas rojas. Es una especie de soldado diminuto de destrucción full time. Tira, lanza, experimenta, aniquila… y todo eso con sonrisa de oreja a oreja y carita de ángel. Ayer volvió a tirar mi Halcón milenario por la escalera. No llevaba ni un 35% montado. Me cabreé con ella seriamente y la castigué sentada en el rincón de su cuarto. Allí se quedó cantándose cosas durante lo menos 25 minutos. Pasado ese tiempo me asomé y allí seguía. Sonriente y balanceando las zapatillas de Bob Esponja. “Hola. ¿Ya soy muena?” Me tuve que reír, claro. Me fascina el budismo de María. Es como si nada le preocupase, asustase o molestase. Las monta terribles, y luego sale de en medio del caos, atusándose su gorra militar y saludándote como si no hubiera pasado nada. Es el perpetuo “paz, hermano.” Una especie de Bob Marley de un metro y con triciclo.

Tenemos vecinos nuevos. Están montando un pifostio de obras y reformas en la casa, así que parece ser que al final la han vendido. Como ahora estoy solo y aburrido por las noches, me dedido a subirme en una silla del jardín y asomarme por el seto de arizónicas para cotillear, en plan viejo del visillo. No es muy buena idea, teniendo en cuenta que lo único que hay en mi casa a esas horas son dos niños sordos y una destroy agotada. Cualquier día de estos, perderé el equilibrio y me encontrarán los albañiles rumanos por la mañana enganchado entre sus andamios, con mi pijaminchi de gatos y mi batita paria de cuadros. Y ahí sí que sabré lo que es tener un feliz amanecer.