Tendencias

Hola. Son las 15:04h. aunque en realidad no sean las 15:04h., porque estoy escribiendo esto en el trabajo para publicarlo después, cuando llegue a casa. Intento seguir mi ritmo vital, porque todo lo que escribo a partir de las ocho de la tarde es una mierda y no lo entiendo ni yo. ¿Tú sabes esas bombillas que se van encendiendo poco a poco y no llegan a su máxima intensidad hasta pasados unos minutos? pues eso soy yo, pero al revés. Por las mañanas brillo, por las tardes hago un triste flish-flash y por las noches ya… ni flish ni flash. Por las noches neón parpadeante y con mosquitos dentro.

Se me acaba de romper el cinturón. Mi único cinturón para mis únicos tres pantalones. No lo sé exactamente, pero seguro que ese cinturón llevaba abrazándome más tiempo que Jon Karlos Z. Soy un desastroso. Justamente se me ha roto mientras iba a correos a recoger un paquete con las nuevas tres camisetas idiotas que me compré la semana pasada en otro ataque friki. Que ya deben sumar… no sé… quizá treinta y ocho en mi armario. Y un reloj CASIO. Me he comprado un reloj CASIO. Digital. De esos de 1980 que en su día eran el colmo de la tecnología porque llevaban luz. De esos. Jon se enfada conmigo, porque tengo 40.000 camisetas de Barrio Sésamo y dos pantalones rotos. Me lleva de una oreja a comprar ropa de tienda en tienda. Y me va enseñando pantalones y yo voy diciendo “vale, ese…” “Pero pruébatelo.” “No, ese me vale.” “Pero ¿en qué color?” “Pues…en ese primero de ahí me vale.” “Eso no es un pantalón, es una bufanda.” “Ah, ehm… qué bonita… ¿nos vamos ya?” No es una pose. Me gustaría ser otros. Me gustaría ir siempre impecable, con ropa bonita, conjuntada, perfecta, cosida, planchada. Me gustaría ser guapo y pluscuamperfecto. Crear tendencia (si supiera lo que es crear tendencia). Me gustaría mirarme en los espejos y pensar que nací bonito y del derecho. Pero no puedo. Yo solo puedo mirarme y pensar que soy yo, y luego dedicar los siguientes 35′ a intentar recordar en qué estaría pensando cuando compré la camiseta absurda que llevo puesta.