Escapar

He grabado este post y luego lo he escuchado y lo he borrado. No sé bien por qué. Porque no me soporto y me ha parecido muy complicado que me pudieras soportar tú. No te enfades conmigo. Ya grabaré otro. Está claro que hoy no era el día. Hay un día para cada cosa en esta vida. Lo mejor es dejar pasar los que no son y esperar el correcto. Siempre llega.

Acabo de ver una película que me ha dejado un poco asomado a un miniabismo. Pero creo que prefiero contártelo de voz. Cuando me grabe. Además hoy ha sido un buen día y no quiero terminarlo con tontería. He ido a un partido de rugby, he comido mi sandwich favorito del Vips, me he comprado ropa (cinturones no, se me han olvidado), he terminado de montar el Halcón Milenario por cuarta vez, he  dejado de pintar jirafas… (¿te había contado que pintaba jirafas?). Ahora pinto árboles. Creo que he vuelto a tener siete años en algún momento. Me recuerdo dibujando nubes de colores. Nubes de colores amontonadas que llenaban hojas enteras. Y recuerdo al fraile que me daba dibujo preguntándome por qué no dibujaba árboles con manzanas como los demás niños. Y a mí de nuevo escondiendo las nubes en mi cajonera y dibujando árboles. Árboles con manzanas rojas y redondas, para que todos me dejaran en paz.

El Ariel que no era se extendía sobre la mesa, mientras el Ariel real se escondía en la cajonera. Luego que por qué crecí siempre con ganas de escapar.