Arriba, abajo, encima

Anoche me dijo Jon que le grabara cosas en podcast porque así se las descargaba “abajo” y las podía oír en el ipod “arriba”. Y se me quedó más ancho que pancho. Supongo que tendría que haber preguntado qué era exactamente “abajo” y “arriba”, pero estoy casi seguro de que me habría contestado algo como “pues arriba es donde el Sebas y abajo donde el chino.” Jon se explica siempre así. Contando con que tú estás ahí con él y lo vas a entender todo perfectamente. A su madre le pone de los nervios, pero a mí me parece muy tierno. Como de niño que te considera parte de su entorno. Aunque también te lo digo… es una puñeta que me pida cosas cuando está perdido por aquestos mundos, porque siempre siento un deber cuasimilitar en complacerle y me obliga a hacer cosas que a lo mejor no me apetecen una puñeta. Como grabar post. Vale. Ok. Haré la mejor gestión de la pereza que pueda. Palabra de pelánganos.

Estos días me levanto cansado. Creo que es la alergia, porque voy por los madriles con los ojos llorosos como una viuda y moqueando al universo. Debería ubicar el medicamento de la alergia entre las 459.315 cajas de medicinas que hay en nuestro armario de cajas de medicinas, pero hasta para eso estoy cansado. Los botiquines de las casas con niños enfermos y animales tullidos son como el armario de Narnia. Máxime cuando estás buscando algo que no sabes cómo se llama. Porque no. No me acuerdo de cómo se llama, no. Se me olvida todos los años de una primavera para otra. Nunca recuerdo ningún dato. Precisamente por eso lo escribo todo. Para no tener que acordarme de nada.