El otro verano

Fin de semana difícil. De los difíciles como pocos. Jon de guardia y yo con dolor martilleante desde las 10 de la mañana hasta las 12 de la noche. Hacia la media tarde del domingo, cuando ya me planteaba arrancarme las orejas para mitigar un dolor con otro, me noté el cuerpo en picado y me acosté. Dormí tres horas seguidas y el bicho del cerebro (puto bicho del cerebro) se me calmó. Anoche me inyecté la droga dura y he dormido como un niño. Sin arabescos negros. Sin nada. Sueñecito dulce. Me he despertado bastante resucitado, así que parece que los oompa-loompa de la unidad del dolor saben lo que hacen. Cuando supere esta crisis empezaremos con los neuromoduladores, para evitar la siguiente. Y así más o menos para el resto de mi vida. Pastilla-va, pastilla-viene y yo feliz si mi cabeza me deja vivir y seguir al pie del cañón. Que lo tengo todo a medias. Todo. 20.000 dibujos, 80 murales, 29 novelas gráficas, un libro, un Ariel Nepomuk. Todo a medias.

Estamos empezando a mirar casas para el verano. Esta mañana hicimos una minivotación en el desayuno para ver quiénes querían repetir la casa del año pasado y quiénes querían probar un sitio nuevo. Hubo unanimidad. Cinco brazos arriba para repetir la casa de los mil cuartos. Incluso María, que era un moco y no se acuerda más que de cuando la emprendimos a globazos con Jon K. una mañana cuando vino de la compra (ay, esa memoria fotográfica para las maldades…). Hoy vamos a escribir a la dueña. Si está libre, allá que nos vamos, con toda la perrada. Me vendrá bien. Jokin y Gus nos habían invitado a pasar una semana de agosto en Ibiza con ellos, pero francamente… no me veo con cuerpo de soportar Ibiza. Ni un gramo. Ni medio miligramo. Nada. Ahora mismo pienso en música, noche y garitos y se me erizan los pelos del pubis. Estoy hecho un soseras, un aguafiestas y un pánfilo, sí, lo que quieras yo te lo reconozco. Pero no puedo. Este verano no. Este verano dame solo calma, libros, hamaquita y sol. Y besos de no pensar. Ya me dedicaré a ser joven el verano que viene. O el otro. O el otro de después del otro.