Post a dos tiempos

Ayer dejé un post programado para que se publicara a las 18:00 y lo hice tan bien, que no dejé un post programado para que saliera a las 18:00. Tú sabrás perdonarme. Ya sabes cómo soy de torpe. Donde todo el mundo hace un doble click, yo hago un click-catracracs. Pero mira… te lo he guardado aquí:

DE AYER:

Estoy como un perrillo olisqueando las nóminas para ver si averiguo cómo-cuánto-cuándo me hacen la modificación pertinente. No me fío ni un pelo de mi jefe calvo y malvado. Es perfectamente capaz de subirme 20€ y quedarse tan pichi y tan orgulloso. Es un hecho. Todavía no he conocido a ningún tonto que fuera consciente de los límites de su propia tontería. Así que en esas ando estos días. Haciendo el ninja por el departamento de ajustes nominales. Si en las próximas semanas me ves publicar un post de llorar y arrancarme la camisa clamando al cielo, ya sabes por qué.

Ayer vinieron los espartanos del rugby a ver el partido de fútbol a casa. Como fue un partido emocionante, o eso parece, los rugidos, patadas, vítores y chinchines de lata de cerveza se escucharon en unos cuantos kilómetros a la redonda. María añadió una nueva palabra a su vocabulario de velocirraptor: CABRÓN. Y fiel a su anarquía jurásica, se convirtió en la única erre que pasó sin problema ni dificultad por su registro fonético. De hecho, la arrastra y la hace casi musical “caboooorooooooonnnnnn…” Y por supuesto, en cuanto vio el pánico en mi mirada y el ahivalahostia en la de Jon, lo lanzó al universo en forma de grito de guerra tribal. “CABRÓNCABRÓNCABRÓNCABRÓNCABRÓN.” La semana pasada fue picha. Esta cabrón. En Mayo tenemos revisión de su acogimiento. No sé. Yo creo que si nos esforzamos lo suficiente aún podemos llegar a enseñarle completa alguna canción de los Mojinos Escozíos y hacer un hat trick.

DE HOY:

Ayer fuimos al teatro a ver No tengas Miedo. Me gustó, aunque realmente miedo no pasé ninguno, y luego aprovechamos que estábamos en zona de marcha y nos tomamos un algo por esos mundos del demoño. Nos pasamos toda la velada diciendo “a las tres nos volvemos a casa ¿eh?” “sí, a las tres, a las tres nos volvemos.” Volvimos a las 5:30h. Serenos. Sin una gota de alcohol, yo porque estoy en un festival de drogas y Jon porque por normal general, no bebe nada que perturbe. Pero a las 5:30h. igual. Y me he levantado a las 7:00h. así que… en realidad es un milagro de los dioses que en este momento me mantenga en una posición erguida y esté escribiendo esto con (más o menos) coordinación.

Y me queda por delante una jornada de 6 horas de trabajo y 2 de estudio. Qué viva la madre superiora.