Viernes feliz

Me ha devuelto Hacienda. Alegría, alegría y Pan de Madagascar. Iban a ser 28€, pero después de sumarme el 50% de la hipoteca (ese 50% de hipoteca que en realidad nunca pago porque no me estira el sueldo) se han quedado en 500€. Que sí. Que no son para bailar desnudo en un jacuzzi de champagne, pero oye… no veas lo feliz que me hacen, para poder cubrir recibo de casa hasta Mayo. Aún no tengo ningún aumento reflejado en la nómina. Ni cambio de categoría, ni nada. Sigo esperando porque me dijeron abril-mayo, aunque ya doy por hecho que será más Mayo que Abril. Vivo sin vivir en mí, esperando que no me hayan vuelto a hacer la cama y que en realidad me suban una mierda seca y se queden tan panchos. Si eso fuera así, me tocaría ladrar otro añito largo en el despacho de mi jefe, volver a pelearme, volver a no poder pagar mi trozo de hipoteca… Jon dice que todo eso de sufrir por mi parte de la hipoteca son tontunas. Que el dinero que entra en casa es común y punto, y que yo también lleno la nevera como el que más. Quiero a Jon por decirme esas cosas. Sobre todo porque ambos sabemos que no es verdad, y que la mayoría de los meses no puedo llenar la nevera más allá del día 10. Aún así es increíble la maestría que gasta en implantarme el concepto “tribu” y pagar todos los gastos con una mano, haciéndome creer con la otra que también los he pagado yo. Quiero a Jon por muchos motivos, pero su respeto por mi estúpida honrilla, la verdad es que es uno de los que más valoro.

Esta mañana he reservado la casa de los mil cuartos para el verano. La señora me ha dicho “Sé quiénes sois. Sois los dos chicos guapos de los perros”. En ese momento, sin pensarlo mucho, he dicho “Esos, esos…” pero ahora llevo un buen rato pensando que igual me he pasado de listo, y ella se ha confundido de chicos y de perros. Sobre todo porque en cuanto a Jon, vale, pero yo en julio, con mis pelos fosforitos y mi color moromierda soy un espectáculo (de luz y color) que se puede considerar de todo menos guapo.

Bueno. Igual da. No importa. La casa ya es nuestra. Nuestra pa’siempre jamás. COWABOONGA.