Nuestro sitio favorito

Tengo dos cómics en la cabeza. Tengo que dibujarlos antes de que se me conviertan en algo difuso y poco importante. Me pasa siempre. Los pienso desde la cama, los perfecciono mentalmente, los visualizo, me encantan, dejo pasar el tiempo sin dibujarlos, y al final se me termina escapando toda su gracia. Tanto que me siento en la mesa de dibujo y pienso “pero para qué voy a dibujar esta mierda…” A ver si no dejo que suceda esta vez. La verdad es que como en el futuro logren visualizar las imágenes alojadas en cada cerebro en plan Minority Report, conmigo lo van a flipar. Debo tener ahí dentro un auténtico cementerio de elefantes.

Ayer Jon K. llegó a casa un poco destrozado anímica y físicamente. Cuestiones de su trabajo y de que hasta los espartanos pueden tener un mal día. Así que con esas, llamó a la canguro y nos bajamos a cenar a Madrid. Fuimos a El Jardín Secreto, nuestro sitio favorito. El único que nos queda una vez que nos cerraron la Isla del Tesoro en Malasaña. Supongo que algún día también nos cerrarán este y ya tendremos que empezar de cero. Pero bien. Mola eso de que te vayan cerrando sitios favoritos. Suena a curriculum de matrimonio estable. Siempre le digo a Jon que una pareja no es pareja hasta que no dice lo de “nuestro sitio favorito”, pero lo digo básicamente para tocar los huevos, porque cada vez que nos oigo soltarlo sonamos recontracursis y dan ganas como de pegarnos con un arcoiris. En El Jardín Secreto hay una cabeza de unicornio saliendo de una pared (cosas veredes, Sancho). Siempre queremos que nos sienten donde el unicornio para hacernos una foto de esas de vomitar florecillas que nos permita descojonarnos en los momentos bajos, pero hasta ahora no lo hemos conseguido. Esperemos conseguirlo antes de que cierren, porque Jon ya está diciendo que nuestro próximo “sitio favorito” va a ser un garito de thrash metal que hay por Carabanchel y la verdad… ahí no creo yo que vayamos a encontrar muchos unicornios.