Maríatormenta

Aún no está las nóminas colgadas en la intranet del trabajo. Y se supone que cobramos el lunes, así que deberían haber estado ya disponibles desde el jueves. Por una parte bien, porque postpongo mi cabreo hasta la semana que viene y descanso el finde. Y por otra mal, porque es algo muuuuuy raro y le abro la puerta a mi paranoia de “igual es que me van a echar.” Así que… entre una parte y otra, dejo de hablar del tema y me olvido. Y que el destino disponga. Como siempre.

Esta mañana hemos tenido reunión en la guardería. Creíamos que nos iban a echar la decimoctava bronca por lo del autocontrol de nuestra hija, pero no. Era de todos los padres y solo para decirnos que van a hacer una obra de “fin de curso” sobre la naturaleza. Aún así, igual nos hemos ido cobraditos, porque han dado a cada niño un papel, según ellos, “acorde a su personalidad” y resulta que a María le han dado el de tormenta. Nos ha dado una risa muy tonta cuando lo hemos oído. De esa que intentas controlar y te acaban cayendo dos lágrimas. De esa. Sobre todo porque Jon me ha susurrado al oído “nuestra hija va a ir por ahí arruinando cosechas” y ya me ha terminado de descipotar. Para cuando ha terminado la reunión, he visto a las tres cuidadoras con muchas ganas de plantificarnos a los dos una pegatina roja. En serio. El resto de los papeles repartidos eran igualmente poéticos pero bastante más silenciosos. El árbol, la flor, el pájaro, el viento, el mar… y nuestra hija ahí en medio. Repartiendo rayos y granizos. Desde luego el que haya analizado la psicología se merece una medalla muy grande, porque ha estado más que acertadísimo. Cuando nos despedíamos de ella le hemos dicho “Así que eres la tormenta ¿eh? ¿qué te parece?” y ella nos ha mirado en silencio un segundo y luego ha salido corriendo con los brazos en alto y berreando en plan dinosaurio tormentoso apocalíptico, para al final tirarse de panza encima de la torre de cubos de gomaespuma, asustando a las pobres tres niñas que estaban sentadas alrededor, jugando a muñecas.

Porque no hemos tenido huevos, pero después de eso de verdad que nos hemos quedado con ganas de preguntarle a la seño si es que el papel de meteorito estaba ya pillado o qué.