¿Tú?

Estoy pensando en todas las cosas que hicimos hasta llegar aquí. En todo lo que fuimos por separado y en todo lo que ahora somos en conjunto. Siempre que no estás me da por echarte de menos. Incluso aunque no te vayas lejos. No sé cuándo empezaste a mimetizarte conmigo y a convertirte en yo. No sé cuándo empecé yo a ser tú. Es maravilloso y terrorífico. Creo que más lo primero que lo segundo, porque la verdad es que no has dejado de conseguir que me sienta bien. Siempre. Siempre me siento bien contigo. Contigo las puertas están cerradas y no hay monstruos en los armarios. Y no tiene que ver con que seas un gran tipo. Solo con que me enamoré y ahí sigo. Enamorado. Qué tontería ¿no? no era un estado eventual. Si te lo hubieran dicho igual no me habías prometido quedarte conmigo para siempre. Incluso aunque nunca tengas aspecto de haberte arrepentido.

Nos reímos mucho juntos. Será eso.

No sé si habrá de verdad varios universos paralelos confluyendo a la vez con este. Aún no he logrado entender esa teoría, por mucho tiempo que hayas perdido (y que perderás) explicándomela. Pero sea como sea… ojalá pueda encontrarte en todos. Ojalá en estos momentos haya siete u ocho arieles queriéndote tanto como yo. Sintiéndose tan bien contigo.

Y dicho esto, me voy a regar al gato.