Papá

Tengo que dibujar un Papá Noel pero estoy aquí mirándome los dedos de los pies. Llevo más de una hora mirándome los dedos de los pies y rascándome la nariz con el gordo. Sí. Tengo huesos de goma. Siempre me acuerdo de esa escena de Friends en la que Phoebe le dice a Chandler “te gustaré. Soy muy flexible.” Yo también soy muy flexible. Nunca se me ocurrió utilizarlo como atractivo sexual. Pero Jon K. sí se sorprendió la primera vez que lo hicimos. Apoyó su nariz sobre la mía y dijo un “jo-der” expirado. Me reí. Todo en Jon K. me hace gracia. En general es un serio muy divertido.

No sé cómo he empezado hablando de Papá Noel y he terminado hablando de sexo.

María está mejor. Le ha bajado la hinchazón y no tiene ningún síntoma de conmoción. Tiene que beber con pajita y comer cosas blandas. Y polos. Polos de todas las clases, colores y tamaños. Es un alivio que se pase el día comiendo polos porque eso solo le deja libre una mano y su aniquilación se reduce un 50%

Hemos suspendido el fin de semana de buceo para no dejarla sola. Por si le duele mucho. Mi suegra también podría darle el Dalsy, pero no es lo mismo que papá. Papá la coge sobre su pecho espartano. La aprieta entre sus brazos gasteitzarras de lanzador de troncos, le rasca la espaldita, le canta nanas en euskera que solo entiende él… Papá curando lo mola todo. Que me lo digan a mí. Que en dos vueltas de mimo me dejó el pellejo del alma como nuevo.

No, yo no soy papá. Yo soy Ariel. No me molesta. Es un estatus que me permite hacer el gilipollas de vez en cuando y que no pase nada. Siendo Ariel y no papá, cuento con que ninguno de los tres me imite en mis locuras absurdas, y eso me da un margencito de respiro en mi mongolada. Necesito mi margencito de mongolada. Caerme de los tejados y pintar lemures azules en las paredes. Necesito mi isla de los niños perdidos.

Sí. Ahora pinto lemures. Me cansé de las jirafas. Ocupaban mucho sitio y estaban todo el día mirándome como tontas.