Cerrados

Voy a darte un poco de cambios, blog. Porque ya casi es 2017 y aunque lo del calendario es la forma humana de poner coto al tiempo infinito en vano (como leí el otro día a alguien por ahí) lo de terminar para volver a empezar mola y reconforta. Así que vamos a cambiarte algo para el año que viene. No mucho. Pero algo.

Esta noche nos vamos a Zarautz. No soy muy partidario de conducir de noche con lluvia, pero ambas cosas a Jon le fascinan. Es como su habitat ideal para relajarse en el coche, cosa que nunca he entendido y nunca entenderé. Yo de noche no veo ni mierda y si encima está lloviendo, ni mierda y media. Pero él alcanza su zen absoluto y va superfeliz y tranquilote. Y si los demás pasamos de todo y dormimos como troncos en los asientos de acompañante, para él aún mejor. A veces pienso que tantos años de dormir dos horas y jugarse la vida otras 22h. le han dejado el cerebro un poco dado la vuelta. Pero bueno, vayamos como vayamos, tengo ganas de ir. Y tampoco debería porque en realidad vamos a cerrar la casa para el invierno, que en lenguaje coloquial viene a ser que vamos allí a trabajar como putas. Esto es, guardar enseres, descongelar nevera, tapar ventanas, cubrir muebles, reforzar tejados, comprobar alarmas, vaciar parcela… y así hasta que ya llega el sábado y vuelves a Madrid satisfecho del trabajo realizado y sin riñones. Jon lleva queriendo vender la casa a su primo (que la quiere) desde que la heredó, porque dice que le da demasiado trabajo. Yo llevo cinco años opinando en contra porque me parece un sitio bastante perfecto para jubilarse y siento paz allí sentado viendo el mar comerse el acantilado con toda su mala hostia. Por ahora gano yo, pero eso me obliga a echarle una mano para cada “apertura” y “cerrado” de casa. Normalmente, tendríamos que haberlo hecho cuando empezara el invierno allá por octubre, pero como este mierdiotoño ha hecho calor y yo he estado con el cráneo un poco taradito, pues… ea. El puente de diciembre para poner el árbol y cerrar la casa de Zarautz. Y que viva la madre superiora.

Sigo sin receta de pularda. Me veo el día de nochebuena por la mañana buscando en los internets.