Visnú

Me llama Jon para decirme que ya se han notificado los traslados y que nos quedamos otro año donde estamos. Justamente ayer se comió un perro un trozo de pared del patio. Al verlo pensé «el que ocupe esta casa después sabrá a la primer que aquí vivían perros» y pensarlo me dio como tristeza. Me pareció muy raro en mí. Me autoeduqué desde pequeño para no tener jamás apego a las cosas. Por aquel entonces no tenía nada, ni paraba en ningún sitio, así que aquello me resultaba fácil. Cada vez que tenía un novio, o una novia, o una habitación, o un empleo, o un sueño y terminaba la historia, yo hacía una hoguerita con todos los restos y lo expulsaba de mi vida. Con más o menos lágrimas, pero de un solo lanzamiento. 3-2-1-… Adiós. Y salía al mes siguiente por la puerta, renovado, con el paso fresco y dispuesto a escribir otra vez en una hoja en blanco. Por eso escribía un diario. Para acordarme por escrito de lo que no iba a recordar de ninguna otra forma. Es posible que ya no sea el que era. Y que ya no pueda salir de esta vida de ahora con paso fresco. Igual ahora me despido de nuestra casa enorme y destartalada llorando en cada habitación y diciéndole a Jon «ay… ¿te acuerdas? contra esta viga me metí aquella hostia en Navidad…»

Bueno, estoy contento de quedarme en Madrid, como en las canciones de Mecano. Quiero terminar el máster y demostrarme que sí puedo hacerlo. Porque llevo un par de meses diciéndome que no, que no, que no, y veo que al final voy a tener que meterme dos hostias. Ese no es el espíritu, Ariel, hijo. Eres multifunción, naciste multifunción y puedes hacer lo que quieras con más o menos dignidad y más o menos fracasito. También terminar el 2017 vivo, con máster, con niños de danza tocando las castañuelas, con jefe vivo (esto empieza a ser complicado), con 48 historietas publicadas y con blog de dominio propio. Por de pronto, ya he conseguido una cosa. Vale que no he sido yo, ni he participado en el evento más que para decir ohquébonito, PERO LO HE CONSEGUIDO.

María vio Mulan ayer en el colegio y ahora quiere ser Shan Yu. Lleva dos días invadiendo China. Con todo lo que pilla; sables jedi, pulpos, perros, paraguas de Bob Esponja, rastrillos del jardín, tupperwares de la abuela… cualquier cosa es buena para la invasión. Le he prometido que el viernes le ayudaré a construir una muralla para que pueda invadirla también. No sé por qué he hecho eso. Es exactamente el mismo zancocho en el que me metí cuando le prometí hacer aquel castillo.

También soy multifunción para complicarme la vida. Para eso saco hasta cuatro brazos, como el dios Visnú.