Maldito Lunes

Quería haber dibujado y haber atusado un poco algunas páginas del blog, pero se me ha pasado el fin de semana y no he podido hacer nada. Después de comer he ayudado a Jon a terminar de desmontar el escenario rock`roll y luego me he echado diez minutos en la cama a leer. Cuando me he despertado, ya anochecía. Suelo autoperdonarme estas cosas. Supongo que si mi cerebro entra en ese estado de ceporrez, es porque lo necesita. Así que hoy me he dedicado a darle vacacaciones y he hecho cosas que no requerían pensar. Fregar baños, dormir, jugar a videojuegos… Ahora en un rato, nos iremos al cine a ver a Zhang Yimou. Y luego nos meteremos los cuatro a llenar algún garito vacío para tomarnos unas cervezas y besarnos, antes de volver a casa. No se me ocurre mejor prefacio para esta semana de mierda y stress que me espera. Estoy en uno de esos domingos en los que no me apetece en absoluto asomarme al lunes.

Maldito lunes.

Ayer celebramos la fiesta de cumpleaños de Simón. Vinieron 200.000 niños y cada uno de nosotros tuvo su minuto de éxito de guitarra y rock’roll. Vino nuestra amiga maquilladora de teatro y nos pintó a todos como si fuéramos satánicos. Al terminar la fiesta, con el desfase, el sudor y el cachondeo, parecíamos todos una tribu de osos pandas desenfocados. También descubrimos que Simón tiene como unas 20 niñas locas por sus huesitos. Creo que será un tipo con éxito. Es guapo, sensible y está un poco loco. Y esa pasión por los animales que tiene le da un cierto resplandor. Ya no queda casi nada del niño cojo que se escondía debajo de su camiseta. Good job. Todos nos merecemos una segunda oportunidad. Que me lo digan a mí.

Mañana me hacen la última prueba invasiva. Si de esta no me encuentran nada, todo habrá vuelto a ser una falsa alarma de un falso positivo. Lo cierto es que sigo sin engordar, pero tampoco adelgazo. He debido llegar a mi equilibrio absurdo. Por lo demás, tengo hambre, mala hostia, deseo sexual superlativo y ganas de reír, así que nada en mí parece extraño o fuera de lugar. Tengo deseo de Jon. De hacer cosas malas de adulto con él. Siento que mi yo-diablo empieza a sacar el tridente al sol. A ver si mañana me despreocupo también de eso.

Maldito lunes.