Querido miércoles

Ya está. Ya pasó. A las 18:30h. hemos terminado la mierda de la videopresentación. Me han dado las gracias, dos apretones de manos, un plif-plif en la espalda, me han invitado a un filete de brontosaurio y hala. Se acabó. Mañana ya se la llevan al puñetero rincón de Londres donde van a proyectarla, Y AL FIN LA LIBERACIÓN DE ARIEL NEPOMUK R. SERLIK DE TODA LA MIERDA DE STRESS LABORAL DE LAS ÚLTIMAS DOS SEMANAS. No he ido a clase, ni a ver al profesor-cucharilla de teatro para hablar lo de la decoración del escenario para mi función, ni a nada, de nada, de nada, de nada. Directamente he cogido el coche del garaje de casa y me he ido a buscar a Jon a Cuatro Vientos. Me apetecía pasar de todo. NECESITABA pasar de todo. He bajado la ventanilla y he pisado a fondo. Según veía pasar junto a mi ventana las casas grises y polvorientas de la M30, iba sintiendo como toda la tensión acumulada estos días en el cuerpo, se me alborotaba con las greñas al viento, y me bajaba hasta los pies. Cuando ya he llegado al control y he parado el coche en la barrera, me he sentido total y absolutamente agotado. Al sentarme en los bancos de la sala ya ha sido como si todos los huesos se me hubiesen esfumado y no fuera más que un montoncito de carne gelatinosa y pelánganos.

Ya. Qué asco de imagen te hago recrear ¿no? Perdón. Pero te juro que ha sido tal que así.

He vuelto a casa, me he duchado, me he puesto mi pijama más viejo y me he tirado en la cama a escribir esto. En breve engulliré el sandwich que Jon me está preparando y luego me terminaré el libro que lleva esperándome desde hace un mes, y me quedaré sobado como un abuelo cuando aún no sean ni las once. Vendrá María, me dará un beso, me dirá MUENASNOCHES susurrándome en la oreja, me despertará, me volveré a dormir, vendrá Simón, se asomará, se irá sin despertarme, vendrá Jon, me echará una mantita, se verá tranquilo su partido de fútbol, o rugby, o chapas, o atletismo de caimanes, o lo que sea de deportes que ponen hoy y luego ya apagará la luz y por fin vendrá el maravilloso miércoles. Un miércoles con dibujos, con tiempo, con tranquilidad, con buen humor y con sol.

Bueno, lo del sol no me hace tanta ilusión. Cada vez se me hacen más cortos los inviernos. Esto de ser antiverano está cada vez más chungo en este universo.