Blue moon

Twiteaba yo ahora mismo que acabo de hacer un ensayo de pintar a María y tengo azul hasta en los huevos. Compré unas ceras de teatro y probé a pintarme yo una mejilla de verde, pero me pareció muy chapapurrio, así que compré otras de textura más polvorosa y me pinté la otra mejilla de violeta. Y así, entre San Patricio y la vaca de Milka, no terminaron de convencerme ninguna de las dos. Así que opté por la sofisticación hard, y compré pinturas corporales de pincel. Estas sí que me gustaron. Secaban rápido, tapaban bien y no manchaban. Solo que no valoré lo que supone pintar a pincel a un velocirraptor sheriff de tres años y medio, que lleva tres y cuarto sin estarse quieta. Ha sido un show interesante. Me muero por repetirlo mañana antes de desayunar y con solo media hora para salir pitando al colegio. Sin embargo, SIN EMBARGO, debo decir que ha quedado estupenda. Incluso sin peluca y con sus pelos naturales de ahivalahostia ya parecía bastante troll. Y el azul, con los ojos desorbitados y redonditos como dos uvas de un blanco absoluto, mientras daba vueltas sincopadas con los cuatro perros detrás, le quedaba muy, muy adecuado. Como de mutante becaria de la patrulla X.

Ahora está en la bañera. La he logrado coger al vuelo en una de esas carreras mutantes que se estaba pegando. Me ha costado llenarme de azul mi flamante camiseta comprada de ayer (nopiensesarielnopienses…) pero María no es una criatura que te dé muchas oportunidades de inmovilización. He optado por cogerla de las orejas, meterla dentro del agua jabonosa, y removerla dentro con el cepillo de mango largo, a distancia y con cuidadito, como quien revela una foto. Jon se va a poner supercontento cuando venga y vea 845 minimanitas azules por el mosaico, suelo, pared, váter y lavabo. Y Pedro.

Bueno, Pedro…Ese me va a montar un club de fans.