Pausas

Después de todos estos días tan vertiginosos y extraños he notado como que necesitaba un descanso. Un descanso de ruido y de gente ruidosa. Creo que de vez en cuando me viene muy bien. Un fraile de mi colegio siempre decía “no hables si no tienes nada que decir.” Creo que es un consejo más que estupendo. Intentaré seguirlo más a menudo.

Desde el viernes mi mente quiere dibujar y terminar de ordenar este blog , pero mi cuerpo no. Mi cuerpo solo quiere callarse, echarse y dormir un ratito más. Así que por ahora le voy a dejar que sea alcalde y presidente de Nepoland y duerma todo lo que necesite. Estoy muy cansado. De ruido, de obligaciones y de todo. Mañana será otro día. O pasado. O el mes que viene. Ya encontraré el momento de encender motores. Por ahora, vuelo en automático. A ello me ayuda también que no tengo que trabajar hasta el miércoles. Alegría, alegría y Pan de Madagascar. Así que solo eso. Solo dormir, ver lo oscar, comer chocolate, beber vodka y dejarme besar.

Es curioso que no tengas que hacer nada para sanarme, Jon. Que solo tengas que estar ahí sentado, acariciando la cabezota del perro y dejando la otra mano perezosa sobre tu nuca. Que solo tengas que mirarme de vez en cuando, sonreírme y decirme “¿qué? ¿qué pasa?”

Creo que eres la persona que menos ruido hace en mi vida. Te lo agradezco mucho. Nunca sabrás cuánto.