Diario de una ameba

Me costó un esfuerzo sobrehumano aguantar toda la gala oscar de anoche. Por mi espesez mental y por que los imponderables tampoco me lo pusieron fácil. María se levantó tres veces con su consiguiente bajada de escalera para ver qué se cocía en el salón, y Jon se quedó dormido cuando no había empezado aún ni la alfombra roja. Entre los ronquidos del uno y las excursiones de la otra, me perdí aproximadamente unos 50 minutos de sarao. Y el resto en el que me pude concentrar, a saltos entre no poner el volumen muy alto para no despertar a la bestia (y nunca mejor dicho) y tener que sacudirme los 20.000 gatos y perros subiéndose encima cada 15 minutos en plan conga nocturna. O sea, una maravilla de velada. Al final mi ganas de terminar eran tantas, que en cuanto dijeron “Lalaland” apagué el televisor en cero coma y me dispuse a repartir durmientes, sin enterarme siquiera de que la verdadera ganadora había sido la maravillosa (y mi favorita) Moonlight. Esta mañana que me han vuelto a despertar los gatos tirándome cosas de las estanterías encima (tan majos ellos), me he podido enterar de chiripa y ver el show que se montó.

En resumen… que me tragué a saltos un tostón lentito y aburrido y me perdí los únicos 5 minutos de diversión y entretenimiento perplejo que podía haber disfrutado.

Sin sorpresas. Casey Affleck (buajs), Emma Stone, Viola Davis… El oscar al director no se lo llevó Barry Jenkins. Y lo merecía. Más que ninguno. Moonlight es una película preciosa, conmovedora y maravillosa, dirigida con una emoción visual impresionante. Pero bueno. Es lo que hay. Lalaland es la nueva The Artist. Una monería que no da pa tanto.

¿Y yo? yo soy una ameba. He dormido exactamente 6 horas, en tres intervalos de 4-1-1. Me duele la espalda, la cabeza y una pierna. Y estoy relativamente insoportable, aunque llevo desde esta mañana haciendo un gran esfuerzo por parecer semihumano, sin conseguirlo demasiado. Le he dicho a Jon que, hasta que logre dormir lo necesario para mi cerebro, procure permanecer a una distancia prudencial de mí y no hacerme demasiado caso. Él me ha preparado un baño caliente para lo de la pierna chunga, que es donde me voy a meter en cuantito haya terminado este post. Y luego zombies y a la cama, porque de verdad…. de verdad. Hoy no voy a encontrarme por más que me busque.

Buenas y espongiformes noches.