La aguja del pajar

Acabo de meter ocho minipizzas en el horno. Espero recordarlo antes de terminar este post o tendré ocho minicarboncillos para cenar. Que no me estaría mal empleado porque yo tenía que estar comiendo mi ración garbancera, mis cereales, mis verduritas y mis cositas de engordar, pero es que nuestro comandante espartano sigue de maniobras (orquestales en la oscuridad) y llega a la hora en la que ya casi están quitando las calles, con lo cual me ha tocado a mí recoger niños + ir a la facultad + dar mi hora de clase + hacer la compra y llegar a casa ya de luna-lunera, con el carrito de la compra derrapando por las esquinas. Hace cinco minutos que he terminado de bañar, ayudar con los deberes, recoger la ropa de la cuerda y guardar el último brik de leche en la despensa, así que ESTOY CANSADO. Al menos lo suficiente como para comerme unas mierdipizzas para cenar con 23 ó 24 litros de cerveza. Ya me ordenaré mañana, cuando Leónidas vuelva antes a casa y me diga eso de “Ari, te voy a hacer una ensaladita con unas firindorrias asadas y un chirimbún-chimpún integral.”

Hoy he vuelto a trabajar y he tenido mis dos minutos de alegría absurda. Uno, porque el gerente me ha felicitado personalmente por una presentación que le hice, pasándome por encima de la calva de mi jefe (sufre, bigotudo ajqueroso) , y dos porque me han dado una plaza en el aparcamiento principal. Tener plaza de aparcamiento en mi trabajo es algo así como encontrar la aguja del pajar, porque somos como 300 empleados y solo hay 18 plazas para mindundis, así que viva, olé y bien por mí.

¿Por qué me lo han dado? pues ni puta idea. Igual porque había lista de espera o igual como premio por lo de la gerencia o igual porque se han equivocado de Serlik y en realidad le tocaba a otro más mejor que un servidor, pero yo por si acaso me he limitado a soltar un “gracias” apresurado, meterme la llave en el bolsillo y salir de allí a toda hostia dejando los saltitos de alegría para el ascensor, antes de que nadie pudiera perseguirme por el pasillo gritando ESPERA, VUELVE, QUE NO ERA PARA TI.

Mis pizzas ya están. Mañana más.

PD. No existen las firindorrias y el chirimbún-chimpún. Me lo he inventado. No lo busques en el Mercadona.