Perspectiva

Hay un blog que leo desde hace muchos años, con una fidelidad muy extraña y muy poco habitual en mí, y hace ya varios meses (casi años) que ese blog y la persona que lo escribe, están hundiéndose en la tristeza. Cada semana entro con la esperanza de leer que sus vientos han cambiado y que ha logrado sacar un pie fuera del pantano que la envuelve. Que ha logrado mantener la nariz fuera del barro y respirar una bocanada de aire. Pero cada semana lo único que encuentro es que se ha hundido un poco más.

Me angustia esa persona y ese blog. Me angustia esta tristeza extraña, lenta y aniquiladora que se está comiendo a tanta gente. La veo pasar como una niebla, mientras yo sigo saltando por encima, ahora a la derecha-ahora hacia la izquierda. No porque sea más feliz o esté más a salvo. Simplemente porque soy irresponsable como un animal.

Hemos vuelto de Santander. Ha sido un viaje cortísimo, estupendo y reparador. Me encuentro mucho más tranquilo y dispuesto para la batalla. Salir de vez en cuando de tu cabeza y de tu ambiente, sienta muy bien. Lo recomiendo mucho para mirar las cosas con perspectiva. La perspectiva es lo mejor del mundo. Creo que cuando nos falla, es cuando empezamos a venirnos abajo.

Ya preparo mi viaje a las Maldivas. Queda poco. Cada día hago un gesto más hacia el avión. Ayer me compré unas gafas de buceo en el puerto. Hoy he bajado mis dos bañadores feos. Mañana vaciaré mi bolsa de viaje. Pasado pincharé el mapa en el panel de corcho y le pondré una chincheta azul al Atolón Ari.

Ari se va al Atolón Ari. Hablando de perspectiva.