David

Segundo round. O… ¿tercero? bueno, igual da. Han hecho justamente lo que me esperaba y han subido al gallego a hablar con la dirección. Empiezan por el más débil. Y si lo tumban, toda nuestra revolución cae como un castillo de naipes. Ha bajado un poco descompuesto, pero firme. Le han preguntado «¿y si no se te concede?» y ha contestado «no haré el trabajo por el que no se me está pagando». «Eso es falta grave y tendrás que atenerte a las consecuencias.» Eso le han dicho. Mienten. No pueden pedir a un informático que se ponga a pintar paredes, ni a un albañil que programe, y saben que no nos están pagando el sueldo de un diseñador gráfico, sino de un administrativo de baja cualificación. Pero han intentado amedrentarle. Conmigo no lo hicieron. Yo no soy el rival más débil. Pero les ha dado igual, porque por esta vez he logrado calmarlos a los dos y arengarles para que nos mantengamos firmes. Los tenemos cogidos de los huevos, porque nos necesitan. La carga de trabajo que se viene encima es brutal y si la sacan a una empresa externa, tendrán que pagarla cinco veces más. Ellos lo saben y yo lo sé. Así que conmigo no se echan faroles. La semana que viene subirán al otro. Si el otro no se vence… seguiremos ganando. A partir de ahí, su estrategia seguirá siendo el dividirnos. Y creo que empezarán por mí. Por ofrecerme una revisión salarial a mí solo y pedirme que lo mantenga en secreto y que apacigüe los ánimos de mis otros dos compañeros. Saben que he sido yo el que los ha soliviantado y levantado en revolución. Sigo en mi propósito de no aceptar. O lo conseguimos los tres, o ninguno. Estoy hasta los cojones de que se salgan con la suya. Las revoluciones son eso. Que David gane a Goliat. No tengo miedo. El miedo es lo peor. El miedo te ata, te ancla, te amordaza. El miedo no sirve para nada. Para convertirte en perro.

Pedro nos ha dicho que nos ha hecho un regalo del día del padre que «nos merecemos.» Me tiene un poco desasosegado con eso. Como te lo dice así… con su cara de nada absoluta y su mirada de asesino de masas, uno no sabe si esperarse un vaso para lapiceros, o una cabeza de caballo cortada bajo las sábanas, la verdad. Con María es mucho más fácil. Ella te dice «PARA EL DÍA DE LOS PAPÁS ESTOY HASIENDO UN MARCO DE FOTOS PIRO NO TE LO DIGO PORQUÉS SOLPRESA.»

Ahí ¿ves? Ahí sí que sabes a qué atenerte.