Psicomagia

Acabamos de llegar del hospital, me duele el estómago y estoy barajando si comerme un bocadillo de salchichón. Lo del hospital no ha tenido que ver conmigo. Jon ha ido a ecografiarse un bultito que tenía en un lateral de la rodilla izquierda. «Es un bultito de grasa» decía. A mí me asustan los bultitos de cualquier tipo, así que le hice decírselo a su madre y le mandaron una ecografía. «Es un bultito de grasa» le ha dicho a la chica que le ha dado el número. «De grasa, es de grasa» le ha dicho a una señora que con la que ha pegado hebra en la sala. «No es más que un bultito de grasa» me ha dicho al despedirse antes de entrar por el pasillo de las ecos.

Al final era un bultito de grasa.

Jon es uno de esos bienaventurados que de tanto repetir las cosas hace que todos se las crean firmemente, y que se le acaben cumpliendo por purita psicomagia. Cuando empezamos a tontear me decía «tú y yo nos vamos a casar» y yo le decía «sí, hombre sí… de lagarteranas.» Al final nos casamos. No sé cuántas veces me lo dijo. 28. «Nos vamos a casar.» «Ya verás como nos casamos.» «Nos casamos, seguro.»

Casi puedo imaginarme al grupito de células de su rodilla. «hey chicas…¿qué os parece? ¿formamos un tumor?» «No, por dios, hagamos un bultito de grasa y que se calle ya de una vez.»

Estoy contento de que no sea un tumor. Estaba preocupado. Yo no quiero que mi espartano vuelva sobre su escudo. Le prefiero caminando y dándome la brasa con su siguiente convicción. Ahora mismo echaría en falta hasta sus defectos, así que creo que este es un amor muy bien anudado. Disfruto de mi amor bien anudado. Yo pensaba que era una de esas cosas que solo les ocurrían a los demás. Nunca a mí.

Y creo que al final… salchichón.