Y si

Esta noche nos vamos a ver Kong. Me hace falta, porque ya estoy en la segunda etapa. La del atacamiento. «¿Y si todo nos sale mal y nos echan a todos?» «¿Y si les echan a ellos y se quedan sin trabajo por mi culpa?» «¿Y si los presionan para que me traicionen y solo me echan a mí?» Y si, y si, y si, y si. Los «y si» son tan inútiles como inevitables. Tengo que quitármelos de encima como el que se raspa una caca de paloma de la solapa. Estoy nervioso. Pero no se me puede notar porque si yo dudo o flojeo, ellos flojearán, así que voy por ahí disfrazado de Mazinger Z. Pero solo disfrazado, porque por dentro dudo, temo, replanteo… y sigo siendo humano. La prueba es que he vuelto a adelgazar, duermo a saltos y tengo la boca llena de llagas. A otros se les cae el pelo (lo cual tampoco creas que me hubiera venido nada mal, porque otra vez tengo cabezón imposible). Yo me lleno de llagas. Ahora cada vez que como una patata frita, veo las estrellas y doy saltitos de uyuyuyuy.

Así que para todo eso… bienvenido sea el gorila gigante rompiendo cosas. Me va a venir de perlas.

Nos llevamos a Pedro. Como premio, porque lleva dos semanas quedándose estudiando en el salón para los exámenes, después de la hora de acostarse. Le premiamos ambas cosas. El estudiar, y el dejar dormir a Simón. Lo que para cualquier niño es lo emocionalmente lógico, para Pedro es un gran avance. Se esfuerza por sentir empatía. Observa lo que hacen los demás y él lo repite. No sabe que tiene que dejar dormir a Simón, pero sabe que es lo que haríamos nosotros en su lugar. Toda la falta de empatía la suple con una capacidad de aprendizaje brutal. Así que todo eso es lo que le premiamos. Su mimetismo para con la tribu.

Y vaya rollito asperger que te he metido.

Me voy a ver gorilas.

PD. No he bajado aún el neopreno y me voy a Maldivas en una semana. Me veo pasando las vacaciones cogiendo conchitas maldiviesas (¿maldivianas?¿maldi…? maldialgo).