El neopreno

 Hoy es lunes pero para mí es como domingo y estoy con el síndrome de vuelta al cole, así que puedes insertar aquí unas risas enlatadas de telecomedia. Debería ser una vuelta al cole un tanto guay, porque dentro de una semana estaré volando a Maldivas, pero deber ser que mi cerebro aún está en la fase de asimilación, porque ni guay, ni güey. Bajón absoluto de pensar que mañana tengo que volver a la calva de mi jefe y las toneladas de trabajo entre batalla y rebatalla. NO-ME-APETECE-NADA-DEL-MARTES.

Lo cual me recuerda que ya ha pasado el lunes y no he bajado el neopreno. Y lo digo como si fuera solo eso, bajar el neopreno. Como si solo tuviera que subirme en una escalerilla de mano, trincarlo con una mano y alehop, pero no. Lo primero que tengo que hacer es encontrar en cuál de las 23 montañas de trastos está exactamente. Como en los concursos. ¿Estára en la montaña 1, entre las raquetas de tenis y los adornos de Navidad? ¿quizá en la montaña 2, entre las chanclas de verano y las maletas matriuskas? ¿o tal vez en la montaña tres entre los patines en línea y las 9 cajas de libros? Aaaaaaah… ¡sorpresa! Me temo que la única forma de averiguarlo es bajar raquetas, adornos, chanclas, maletas, patines y libros e ir escarbando, manteniendo siempre un punto de luz para poder volver a trepar al exterior en caso de asfixia y/o ataque de ansiedad. Imagina la diversión que supone. Me gustaría asomarme por los trasteros de otras casas y ver si todo el mundo sufre del mismo caos o si realmente soy yo solo. Sé que Jon no lo sufre. Él tiene su neopreno colgado de una percha en su parte del armario desde que empezamos a pronunciar la palabra “Maldivas”. Yo subí el mío al trastero. ¿Por qué? Porque necesitaba la percha. ¿Para qué? No lo sé. Para cosas de perchas, supongo. No me acuerdo. Del mismo modo que hoy he subido una caja de sprays porque me tropezaba con ellos y dentro de un mes ya no recordaré que están arriba, y entonces recorreré toda la buhardilla levantando cosas y gritando por la escalera “CHICOS, ¿HABÉIS VISTO MI CAJA DE SPRAYYYYYYSSSSS?” mientras todos me responden a coro “LA TENÍAS ARRIBAAAAAAAAA…”

Necesito ser rico y tener uno de esos armarios que ocupan 40 metros cuadrados con TODO a la vista. Esa. Esa es mi única solución. Esa o la de rociar el trastero con gasolina, lanzar una cerillita, y empezar de cero.