Esto era para publicarlo ayer, pero es que ponían Tarzán

Hoy quería haber hecho un montón de cosas de esas que se van acumulando durante las semanas de trabajo porque nunca da tiempo a hacerlas, pero al final me he pasado toda la puta tarde en El Corte Inglés, poniendo guapo a Pedro. A las 2h. de la tarde, en pleno masticado de macarrones, nos ha soltado que mañana tenía una cita con una chica para ir al cine. Y luego nos ha mirado con su cara de nada de esa con la que no sabes qué demonios hacer. En ese momento me he fijado en su peinadito mormón y sus vaqueros cuasiplanchados con raya, y le he preguntado si quería que fuéramos por ahí de compras para cambiarle el look. Por supuesto me ha dicho que no. Pero a estas alturas sé distinguir perfectamente cuando es un NO real y cuando es un NO de “o puede que sí”, así que directamente he cogido el coche y me lo he llevado de cabeza a la peluquería. Ahora tiene corte de pelo nuevo, ropa nueva para ponerse mañana y una autoestima MUCHO más afianzada. Y oye… bien guapo ¿eh? de verdad, te juro que parece otro.

El peluquero nos ha preguntado si éramos hermanos. Como Pedro se había quitado el implante para lavarse el pelo no oía nada, así que he contestado yo con un “algo así.” Hermano de un crío de 13 años. Mira tú. Voy hacia atrás, como los cangrejos.

Post 3 Maldivas al chimpún

Estoy cansado, me duele la cabeza, tengo el estómago revuelto y noto los ojos resecos. Creo que es por el Jetlag. Jon se ha reído mucho con esto último de los ojos secos. Dice que mi jetlag no se parece a ningún otro jetlag, como ejemplo vivo de que yo no me parezco tampoco a ningún otro ser que haya existido. Aún no sé distinguir si lo ha dicho como piropo o como lamento. Nos han pesado las mochilas y nos han traído a una especie de sala enorme que parece la exposición “terraza y jardín” del Leroy Merlín, pero con wifi y máquina de cafeses. Aquí tenemos que esperar al bus que nos llevará al hidroavión, que nos llevará al resort. Un montón de “nos llevará” todos juntos. Ya no estamos solos. Ahora estamos rodeados de parejas en luna de miel que se miran con complicidad y cuchicuchi. De todos los que guardábamos fila para el pesaje, somos los dos únicos jipilongos que llevan mochila. Los demás son todo maletas de colorín y neceseres cuquis de “acabamos de casarnos y todo es guay”. La pareja de alemanes que llevábamos delante le han dicho a Jon nosequégútenmorgenfrangen y Jon les ha contestado con otro frankenmonsen. Qué guay hablar en cualquier cosa que te pregunten. No como yo, que solo con que me hablen en murciano ya soy incapaz de comunicarme. Hemos dado cincuentamil kilos de equipaje cada uno y solo dejaban ventipocos, pero no nos han dicho nada y hemos pasado tan pichis, mientras que a los de detrás les han hecho pagar. Yo me he sorprendido mucho y se lo he señalado a Jon con muchos aspavientos pero él solo se ha encogido de hombros y ha dicho “creo que obtienes un permiso especial si vas con un chico de ojos secos.” Bueno. Vale. Ya me reiré cuando esté en la hamaca. Ahora mismo solo me apetece darle un mochilazo.

Los billetes que nos han dado para el hidroavión son supercutres. Salvo por el TRANSMALDIVIAN, parecen dos papeletas de tómbola. No sé si eso es una buena señal, pero bueno… igualmente, ya me reiré mañana. Si puedo.