Algo pequeñito

El gatovaca no tiene cristales significativos en la orina. Ni sangre significativa. Ni es diabético. Ni tiene leucemia felina. Ni cálculos en el riñón, ni piedras en la vejiga. El gatovaca no tiene nada, y está como un toro. Como un toro con cistitis. Ese es el diagnóstico (por ahora, porque falta el cultivo bacteriológico): cistitis ideopática por stress. He estado leyendo síntomas y todo cuadra. Y también cuadraría que lo que le pusiera nervioso fuera Tequila, sus pre-celos y sus post-celos. Así que, como tengo a un lado una gata histérica y nerviosa que ataca sin ton ni son, y al otro un gato estresado que mea sangre, voy a optar por el callejón de en medio. Nos arriesgamos a castrar a Tequila y punto pelota. Ahora pensándolo con carácter retroactivo, creo que debí hacerlo antes, y que por protegerla, la cagué. Espero que todo vaya bien. Por Tequila, por Peyote y por Jon, que debe estar ya de esta historia el pobre hasta los cojones, por mucho que jamás lo demuestre. Es un encanto, Jon. Muy buen compañero. Ha estado ayudándome con todas estas historias de gatos, veterinarios, preocupaciones y puñetas todo el rato al pie del cañón, tranquilizándome y dándome apoyo físico, económico y moral. Dicen que las buenas personas se reconocen en las situaciones difíciles. Si eso es así… yo debería empezar a sacrificar carneros a los dioses o algo así, porque… vaya pedazo de lotería con huevos que me llevé. El premio de los premios.

Estoy agotado. No me gusta decirlo mucho porque suena a lloriqueo, pero de verdad… lo estoy. Tan cansado que ya no me duele ni la pierna. Algo bueno va a pasarme dentro de poco. Lo intuyo. Porque cuando me pasan tantas cosas chungas seguidas…es que algo estupendo se avecina. Quizá una lotería, o una subida de sueldo (ja) o que a mi jefe le dé un ictus o… qué se yo. Que vuelque un camión de riskettos justo delante de la puerta de mi casa. No sé. Algo. Algo bueno. Ya lo verás. Acuérdate de lo que te digo.

PD. Gracias, Sonia.