Diastólica

Diario de segundo día de dieta: más arfhs. Y será mejor que deje de testificarlo cada día o esto se me va a hacer larguísimo. Mejor los dejo pasar al alirón-chimpón y dejo de darles importancia. Sigo comiendo a todas horas cosas grisáceas y aburridas. No me siento mejor, ni peor y hoy he dado 13-9,5 de tensión. La baja alta. Arponauta me ha dicho que la tensión diastólica (o baja) es la que corresponde a lo emocional. Me ha parecido tan molón, que se lo he contado a todo bicho viviente (y paciente) que se ha cruzado en mi camino. “Tengo alta la baja. Es lo emocional.” “Tengo alta la tensión emocional”. “La emocional, es la emocional…” No sé por qué tengo alta la tensión emocional. Duermo como un cebú y sigo riéndome con la boca abierta. Intento no pelearme con nadie y sigo arrastrando la nariz por la espalda de Jon K. Aparentemente, todo en su lugar. Hasta Peyote está mejor. Sigue regando con pis las puertas de la entrada, pero al menos ya no sangra y vuelve a despanzurrar sus toneladas blanquinegras por el césped del jardín. Ya he terminado las clases del máster y ahora no tendré que preocuparme hasta que empiece el nuevo curso y tenga que usar horas libres de las que no tengo. Y como hace bueno, voy y vengo en moto y puedo ir a recoger a María y a sus agendas de tutoría llenas de notas rojas de “María ha robado membrillo”, “María habla mucho en clase”, “María ha pintado el baby de un niño” o “María ha comprado plutonio y prepara un apocalipsis zombie.”

Así que… diastólica, baja ya y deja de asustar al vasco.