Arte conceptual

Van a hacer una exposición de fotografías en mi trabajo, en plan “qué majos somos, qué bien nos llevamos y mira qué cosas tan cuquis hacemos entre todos.” Yo ya no participo nunca en estas cosas. La última chorrada grupal que me comí fue el paintball. Después de aquello, ya empezaron las discusiones de nóminas con mis jefes, me declaré en rebeldía y pasé a implicarme en las cosas departamentales con la alegre emotividad de un ficus. Pero ha sucedido que por ser un chimpún artístico, me han encargado a mí que me ocupe de los paneles de cartón pluma y de los letreros, así que desde que empecé con el sarao, han estado dándome el coñazo toooooooodos los días con el “trae fotos, hombre” “mira que no participar…” “puedes traer las de tu marido si tú no tienes ninguna…””venga, hombre, que va a ser muy bonito…” “te aviso que vas a ser el único que no participe…” “para una ocasión que tienes de colaborar con algo…” “pues al jefe no le va a gustar que no traigas nada…”

Hoy, casi a fecha de terminar el plazo de entrega, he decidido que voy a presentar dos. Una es de la puerta de salida y la voy a llamar VIDA. La otra, va a ser de mi ciruelo. No el del jardín. El otro. Aún no sé cómo. Quizá vestido de hombrecito, con una corbatita, una chaqueta y un sombrero. Y la llamaré HASTA AQUÍ.

O igual me da por no ser tan sutil, la pongo entre dos panes y la llamo EMPIEZA.

Y entonces, quizá entonces, lleguen a pillar el concepto.