Comisiones

Ya hemos distribuido el trabajo para nuestra fiesta pedrosorpresa. Jon K. dirigirá la comisión tarta, Simón la comisión invitados y María y yo la comisión juegos. En principio María pertenecía también a la comisión tarta, pero luego ha empezado a comerse de contrabando el fondant de los primeros ensayos y Jon K. ha decidido relevarla de su cometido, por si acaso al final la tarta-sistema solar terminaba siendo una tarta-agujero negro. Estoy muy contento de que hayan cometido la insensatez de dejarme a mí los juegos. Se me están ocurriendo unas ideas geniales para jugar por equipos. Hoy me he inventado un juego de dos contra dos. Uno de cada equipo se vendará los ojos, le daremos tres vueltas de gallinita ciega y el otro tendrá que guiarle a base de instrucciones hasta donde se encuentre su rifle de agua, con el cual tendrá que atacar a su oponente, también con los ojos vendados y solo siguiendo instrucciones de su compañero. El primero que logre acertar al otro, gana un punto. Y para ponerlo emocionante, estoy buscando formas de que el agua sea de dos colores diferentes para lograr una especie de paintball light. Mientras se lo contaba a Jon por teléfono esta mañana, podía notar como se le iban dilantando las pupilas. “¿Con qué vas a colorear el agua?” “Había pensado en colorante alimentario, pero igual busco alternativas…” “Intenta en la medida de lo posible no intoxicar a ningún niño.” “Lo intentaré, pero no prometo nada.” Luego se lo he contado a Simón, pero él ha sido más pragmático. “¿Y para que servirán los puntos?” “PARA GANAR EL CAMPEONATO FINAL” “¿Qué campeonato final?” “EL QUE SE LUCHARÁ PARA LLEVARSE EL GRAN TROFEO” “¿Qué gran trofeo?” “No lo sé, yo solo pongo las ideas. Pregúntale a la comisión tarta.”

Vale, sí. Tengo que pulirlo. Uno no acaba con tinte verde hasta en los huevos para luego terminar ganando una bolsa de peladillas. Necesito algo grande. Algo entre una caja de rotuladores y un viaje a Nueva York para dos personas, con todos los gastos pagados.

Algo así.