Gay pride

Acabo de jugar a dinosaurios con María, así que voy ahora mismo con la cara pintada de verde. No en verde bonito y homogéneo, tipo bruja del Oeste, sino a rayones, tipo cebra electropop. O sea, como te pinta una niña armada con ceras manley (que por supuesto me ha robado a mí). Aún no llega al armario donde tengo los spray, pero miedo me da cuando termine de armar la ecuación: silla + yo = llego a todas partes. Ahí será cuando verdaderamente el color no tenga límites en villa Zeta-Serlik.

Feliz día del orgullo gay. Esta mañana nos han despertado Simón, Pedro y María otra vez con fanfarria y cartel arcoiris, y otra vez nos han pillado a la luna de valencia y con cara de «ah…uh… gracias… ¿es hoy?» Me decía Jon en el desayuno que debería darnos vergüenza eso de que ellos, siendo tres canijos presuntamente heterosexuales, sepan la fecha del día del orgullo mejor que nosotros, que somos dos zánganos gais. Pienso que tiene razón. Hace un puñadito de años yo renegaba y escupía sobre la celebración del gray pride. E incluso recuerdo haber escrito un artículo amargo al respecto metiéndome con san pito-pato, pero al runrun de los años quiero pensar, QUIERO PENSAR, que he madurado y he logrado al fin pasar de la radicalidad blanco-negro a la infinita gama de grises que existe en todo y para todo en esta vida. ¿Que nunca me subiré en una carroza del gay pride a mover el culo vestido con un minitanga y unas alitas rosas? pues no, nunca lo haré, efectivamente. Pero mira, quien lo haga olé sus huevos y espero que se divierta. Si sirve para que otros pierdan el miedo y salgan de una puta vez de sus conchas de mejillón, pues bienvenido sea el tanga. Fueron las luchas de antaño las que nos trajeron la libertad de ahora. Y por las hostias que se dieron otros, puedo hoy estar casado, tener derechos legales, hijos y un hogar normalizado. No volveré a hacer la soberbia estupidez de menospreciarlo. Y de verdad… me quiero por haber cambiado mi idea y mi visión del gray pride. Me quiero por saber aceptar que estaba equivocado.

Que nunca ninguna opinión se te quede momificada en el cerebro. Lee, escucha, aprende, razona, entiende. Evoluciona. No hay nada en esta vida menos inteligente que ir por el mundo ciegos y anclados permanentemente en los mismos principios.

Feliz día del orgullo gay.