Va-ca-cio-nes

Me cansa pelearme con las empresas de reparto. Esa es mi conclusión de hoy. He tenido que devolver una cinta de correr (me he cargado la otra. Tengo un don natural para la demolición) que no venían a montarme, después de 28 reclamaciones a números infinitos que no descolgaban nunca. «Le tenemos que cobrar 15 euros por llevárnoslo» me han dicho. Estaba tan cansado que solo he respondido»vale.» Si me hubieran cobrado 20 igual habría pagado. Llevaos ya el pedazo de cajón ese y dejadme en paz. Me habéis timado, vosotros ganáis. Hala, adiós. Nunca más El Corte Inglés.

Parezco perezosete con el blog pero no es eso. Es solo hiperactividad más allá de mi silla de escritorio. Ya estoy de vacaciones. Hoy me he despertado sin despertador a las 8:35h. He sido bastante feliz estirándome en la cama y leyendo mis comics de zombis hasta que se ha despertado Jon. Era como un lunes sin color de lunes. Me ha dicho «¿qué quieres hacer?» y le he dicho «desayunar en la terraza del bar y comprar pescado fresco en el mercado para comer hoy.» No ha sonado mucho a planazo, pero era lo que más me apetecía. Que el día fuera mío para montarlo como yo quisiera. Así que nos hemos sentado como dos majarajás con las piernas al sol y Jon ha pedido dos benjamines fríos con el café y las tostadas con tomate. Así. Con sus huevos morenos. El camarero no se ha sorprendido ni un pelín. Se ve que no hemos sido los únicos decadentes a este lado del río Pecos. Luego hemos comprado lubinas sangrantes y las hemos asado en la barbacoa del jardín. Jon ha estado enseñándole a Simón algunos acordes a la guitarra y María ha estado haciendo con Pedro collares con las flores que se habían desprendido del árbol, así que ha habido un momento que de verdad, solo nos ha faltado vomitar arcoiris y despedirnos bajo la sintonía de los Ingalls.

Lo cierto es que la imagen de anteayer, saltando como esquizoides con los conciertos del world pride, mientras María daba vueltas alrededor agitando la bandera arcoiris como si estuviera pidiendo orejas y rabo en las Ventas, es mucho más acorde con la verdadera naturaleza del clan Zeta-Serlik. Lo de las flores y el cumbayá guitarrero engañan. En realidad somos mucho más… así.  Entre la esquizofrenia y la aniquilación contenida.

Vuelve el calor. Espero poder correr más rápido que él.