Spinning

Yo tenía que estar escribiendo esto desde Zarautz, pero lo hago desde Madrid porque ayer Simo se nos puso malito de oídos-garganta-fiebre, y tuvimos que postponer el viaje. Si todo trascurre positivamente saldremos mañana por la mañana sobre las 8:30h. Espero que sí, porque tenemos a los perros un poco desconcertados con lo de maleta p’arriba, maleta p’abajo y ya empiezan a mirarme torvamente. Eso sin contar con que llevo dos días vestido (para exteriores) con un chándal verde y una camiseta de Nescafé, porque tengo mi ropa de cómodo y habitual metida en las maletas. Tal cual fui ayer con Simo a urgencias. De verde menta y promocionando descafeinados. Parecía que acabaran de echarme de robar calcetines en un carrefour.

Se me están haciendo las vacaciones superlargas y maravillosas, porque no las he empezado (no en plan guay) y porque hace un tiempo estupendo de la muerte que me permite seguir vivo dentro de mi buhardilla. Gracias Julio. Mil veces gracias. Haces que este año SÍ QUE ME APETEZCA CELEBRAR MI CUMPLEAÑOS. Ayer 27ºC, hoy 29º, mañana 30º… así sí. Así mola el verano, y coger la moto y sentarte en las terrazas por la noche a beber mojitos y todo eso que hace la gente en los anuncios de cerveza sin sudar y sin cagarse en el cambio climático. De hecho, estoy tan, tan, tan contento con esta suavidad de tiempo, que sigo sin saltarme la dieta de la comida de conejo y los batidos de mierda (y chocolate). Y no solo eso. Encima sigo con el ejercicio diario. Hoy han traído la bicicleta elíptica y la de spinning. Me ha estado enseñando Jon a programar las secuencias de entrenamiento y me he lanzado en plancha. Tan en plancha que luego no podía bajarme. Aquello giraba, giraba, giraba y giraba y no había forma de pararlo. Cuando he podido poner las piernas en el suelo, no me respondían las rodillas y casi me dejo los molares en el banco de herramientas de Jon. O sea, un éxito. Soy el hombre-spinning. El mundo es mío.