Adultez

Cierro los ojos y veo paredes y pavimentos. Hoy hemos visto cuatro casas más y una nos ha gustado. La buhardilla era cuatro veces la nuestra, y tenía una chimenea de piedra. Jon ha dicho “¡oh, qué bien, una chimenea! Nuestro grinch de las buhardillas estaría calentito”. Yo iba dando sorbos a un granizado de limón y con el prrrrrrrf del sifón he moteado un poco el precioso suelo de tarima. Nadie ha parecido reparar en ello, así que lo he secado un poco con el lateral de la zapatilla. No quería que los dueños se dieran cuenta de que el grinch de las buhardillas era yo. Este domingo iremos con los niños para que la vean y den su opinión. El jardín es como una tercera parte del nuestro, pero esa es una de las cosas que estamos buscando. Mejorar casa y reducir parcela. Creí que llegado el momento me importaría, pero nunca dejo de conocerme, porque en realidad me importa una puñeta y estoy contento de no tener que volver a pasarme todo el otoño acumulando putos montocitos de hojas con el rastrillo. Puede que esa sea una señal de que ya entro en la adultez.