Frentes

Vinieron de una inmobiliaria a ver nuestra casa. Una señora diminuta que se parecía a Chavela Vargas se la recorrió apuntando cosas y mirando por todos los rincones. Dijo que era una buena casa, con buenas vigas, y dio golpecitos a las paredes, como para corroborarlo. Ya sabemos que son buenas vigas. Si no, no hubieran resistido a los triciclazos de María. Jon se dedicó a negociar con ella, apretando las tuercas en su papel de poli malo. Al final nos bajaron la oferta del 5% de comisión al 3% . Jon siempre consigue que le gente le haga caso. Creo que es por la mirada feroz y la voz de tigre. La gente con mirada feroz y voz de tigre siempre es escuchada. Ahora vuelvo a estar jodido en el trabajo y tengo que volver a pelearme con mi jefe, así que igual debería ir ensayando ese tipo de cosas para cuando me toque en septiembre entrar otra vez en el despacho. Jon dice que las negociaciones laborales las pierde siempre el que primero se cansa. Será mejor que me saque unos cuantos conejos de la chistera para acelerarlo todo, porque la verdad es que empiezo a estar un poco harto. Ahora mandan al gallego a su casa y vuelvo a quedarme solo con el pelota oficial. Echaré de menos al gallego, con sus peinados de raya y sus miradas torvas. Creo que a pesar de todo nos cogimos cariño. Yo era el caos y él el TOC. Estábamos destinados a entendernos.

También empiezo a estar harto del asunto de la casa. En nada, empezaré a entrar en formato tortuga. Me lo noto en las costuras del corazón.