Apartado de qué

Esto es muy cansado. He recibido unas 60 llamadas de militares hoy. Y otras 60 de inmobiliarias. Me he hecho un cuadrante de horarios y personas que van a venir a ver nuestra casa en los próximos cinco días. Una cada 25 minutos y las primeras a las 18:30h. así que eso me obliga a salir del trabajo cagando leches y volar por la M30 para poder llegar a tiempo.

Esto es muy cansado.

Jon movió la casa por los circuitos militares, colgó fotos, dijo que se encargaría de todo y luego se fue a Bélgica. Pero no me puedo enfadar con él porque han sido imprevistos de trabajo. Solo puedo apechugar, atender yo las llamadas y enseñar la casa a los que vienen a hacerme preguntas raras. “¿Esto es un muro de carga?” Pues no lo sé. Perdóneme. El de las hormigoneras en el jardín es mi compañero. Para mí solo es un cacho pared con un cuadro de cebritas. Hoy la he enseñado a ocho personas y me ha parecido que no le gustaba a ninguno. Jardín demasiado grande, casa demasiado alta, escalera demasiado empinada, sitio demasiado apartado… Me han dado ganas de rememorar aquella escena de El Milagro de P. Tinto. “¿Pero apartado de dónde, vamos a ver… ¿de dónde? ¡Si en diez minutos se planta usted allí! ¡o allí! ¡o allí!”

Dice Jon que no me desanime. Que siempre es así al principio. Creo que resulta mucho más fácil no desanimarse desde Bélgica, que desde aquí.