La era chunga

En estos últimos meses no me sale nada bien. Es como si todo lo que me ilusionase desapareciera de mis manos. Peleas, enfrentamientos, cismas absolutos con determinadas personas, mal ambiente en el trabajo, planes que no salen, malos rollos que renacen… Entiendo que solo es una racha de negativos como tantas otras, y cuento con que pronto se me caerán las gafas del pesimismo, los astros se conjugarán, y todo de repente me empezará a salir estupendioso y maravipendo, pero ahora mismo reconozco que estoy un poco cansado, y me cuesta lo de levantarme por las mañanas. Jon me preguntaba ayer si no sería algo de depresión, pero no. No tiene mucho que ver con la depresión. No es nada negro que yo lleve por dentro, es simplemente que no me sale nada a derechas. Lo de la casa nueva no salió (y me costó pelea con Jon). Mi proyecto de trabajo no salió (y me costó una ruptura emocional muy dura con uno de mis escasos amigos). La revisión de sueldo no llegó (y me costó enfrentamiento y guerra fría con un compañero de hace años). Mi documentación de tesis a medias, el trabajo de fin de grado hecho un puto desastre, las prácticas del máster sin encajar, las clases de danza sin solucionar… Hace un rato, Peyote ha vuelto a mear sangre como si no hubiera un mañana y al verlo he pensado “Por supuesto. Tenía que pasar ahora. Cómo no.” También me parecería factible que Pedro tuviera una crisis, que Simón perdiera otra vez el aparato dental, que me llamara la profesora de María para decirme que se ha unido a la mafia calabresa… Cualquier cosa mala. Cualquiera.

Que sí. Que sé que tiene que irse toda esta mierda y llegar la fase buena. Que cuento con ello. Pero ¿cuándo? ¿antes de que se me acabe la mecha? porque de verdad que ya me va quedando poca.