Out

Estoy triste. Sin motivo. Porque sí y porque no. Empecé a arrastrarlo un poco la semana pasada y ahora ya estoy metido en ello con los dos pies. Hoy tenía que hacer mil cosas porque era un día de esos en los que no puedes estar triste, así que llevo desde esta mañana caminando a contrapie. Como si el mundo fuera muy deprisa a mi alrededor, mientras yo apenas doy dos pasos. Como esas escenas de película en las que el protagonista está quieto mientras la ciudad a su alrededor se mueve vertiginosa. Algo así.

Hoy nieva en Madrid. Eso sí es un escenario para estar triste. Me he puesto en bucle a Lykke Li con los auriculares y me he aislado toda la mañana de mis compañeros de trabajo. Cuando alguien me hablaba, le sacaba una sonrisa de esas que pongo cuando no quiero sonreír. No sé si se dan cuenta de cuando estoy triste, pero tampoco creo que les importe demasiado. La conclusión al final es que somos demasiados humanos en pelota como para concentrarnos los unos en los otros. Supongo que por eso el amor es un privilegio. Como Jon viniendo a buscarme para llevarse mi coche. Un privilegio. Independientemente de que él sea espartano alfa y saque coches de rampas cubiertas de nieve sin mayor problema, él siempre sabe detectar cuando estoy triste. Y siempre sabe dejarme tranquilo con una mano y quererme con la otra.

He dicho que el amor es un privilegio. Supongo que el buen amor ya se convierte casi en una posibilidad sobre diez mil.

He podido venir a mi clase en metro, otra vez con Lykke Li tapándome las orejas y el mundo. Hoy me hubiera gustado tener la sala para mí solo. Cerrar las puertas, apagar casi todas las luces, descalzarme, pasar los pies por la resina, y poner Possibility en el equipo de audio. Me hubiera gustado bailarla haciéndome compañía en los espejos, como un pirado.

Pero hoy era un día de hacer mil cosas en los que no puedo estar triste, así que aquí estoy. Escribiendo esto mientras mis alumnos terminar de recoger sus bolsas y sus zapatillas.

Mañana irá mejor. Sobre todo porque voy a ver si dedico lo que queda del día a quererme algo.