Lo que fuimos

Me estoy implicando mucho con mis alumnos quinceañeros. Siempre me suele pasar lo mismo. Lo que adivino blanco, se vuelve negro y lo que presiento negro, termina volviéndose blanco. Es mi sino. El no dar ni una. No quería esta clase y ahora me lo paso teta con ella. No sé distinguir bien por qué. Porque al ser más mayores puedo interactuar más con ellos. Mezclarme y formar parte de la clase. Y porque vienen de una profesora muy distante y romper esquemas siempre ha sido lo mío. Dinamitar ¿te acuerdas? Joder… me paso la vida dinamitando. Entornos, pensamientos, personas… lo mío es dinamitar. Qué tontería pensar que pudiera haber otra opción.

Ya he hablado con mi alumno. Me he procurado un ambiente apacible, con cocacolas y “mejor amiga” presente (¿por qué nunca tuve una mejor amiga?). Me ha dicho que sus padres ya sabían que era gay. No termino de entender entonces para qué me lo estaba contando a mí, pero bueno. Bien. No sé si esperaba consejos de mi parte. Yo no doy consejos. Y en materia de homosexualidad menos aún. No soy capaz de recordar cómo pasó eso en mi vida. Yo era así, nací así y punto. Nunca fingí. Nunca me escondí. Había cosas más importantes de las que ocuparme en esos momentos. “¿No sufrías bullying por ser homosexual?” pues supongo que sí, pero si no hubiera sido por eso, habría sido por otra cosa. Por ser bajito, por ser flaco, por ser rubio. Yo siempre intenté que no ganaran los malos. Me daba igual la forma o la cuestión. Solo me mantenía en pie y seguía respirando hasta el día siguiente. Analizaba mis recursos y los aprovechaba. La supervivencia te vuelve racional. Tuve novias y novios, porque me tocó enamorarme de personas. Quizá tengo alguna tara cerebral que me impide distinguir entre géneros a la hora de enamorarme. Para el sexo físico prefiero a los hombres, es la verdad. El sexo con ellos es más fácil. Mucho más intenso. Más brutal. Menos emocional. Más sexo en estado puro. Pero las mujeres dan una extraña paz. Algo así como volver a casa. Con hombres me fue más fácil formar pareja. Porque estoy muy loco y soy caótico y las mujeres son demasiado listas como para soportarme sin cambiarme. Nos aventajan. Es una estupidez decir que no son superiores. Claro que lo son. No es la fuerza bruta lo que domina el mundo, sino el cerebro. Pero el hombre en global es demasiado estúpido como para darse cuenta de eso.

En fin… seguiremos respirando. Mi alumno tiene 15 años, familia cordial y mejor amiga. Su vida es muy diferente de lo que fue la mía. Y si yo he podido encontrar mi punto en el mapa ¿qué no podría conseguir él?

Qué coño. El mundo es suyo.