Ikigai

Ya no nos queda casi nada para irnos a Japón. Estoy nervioso y he empezado en mi fase de bloqueo mental. Esa en la que soy incapaz de planificar ni equipaje, ni papeles, ni maleta, y termino shockeado y metiendo a toda prisa en la mochila dos calcetines, una bola de calzoncillos y un muñeco de Doraimon, en los cinco segundos previos a salir disparados para el aeropuerto. Y no creas que te lo estoy diciendo en broma, no. Yo soy así y hago esas cosas. En el viaje a Chile me entró tal chungo, que metí en la mochila el mando a distancia del televisor. ¿Por qué? Ah… pues no lo sé. Porque lo llevaría en la mano en el momento del coma. Cuando se lo conté a Jon al llegar a Santiago, tuvo que hacer una pausa para respirar entre carcajada y estupor.

He conseguido un teatro para la actuación de mi grupo de mayores. Ha sido como morderme la propia mano, porque ya tenía follón suficiente con tener que montar la córeo de los pequeños, pero no quiero tener una clase que actúe y otra que no. No me parecía justo en mi minimicrocosmo personal y absurdo. Y, a pesar de que Jon tiene razón al decir que la justicia a nivel cósmico no existe, al menos tenía que intentarlo. Con la buena suerte (o la mala) de que he hecho win a la primera y he conseguido que el centro social de una parroquia me preste un teatro cojonudo. No las tenía todas conmigo, porque soy satánico y de Carabanchel, y no hago un buen feeling con los catequistas, pero bueno. Esta es la semana en la que me salen las cosas bien (lo recordaré para la lotería del viernes), así que tuve dos cafés con un hombre de gafitas, jersey de pico y flequillo en onda, que se mostró muy entusiasmado con la idea, siempre y cuando nos encargáramos de dejarlo todo limpio y recogido como si allí no hubiese pasado nada. Lo malo del asunto: que hay como doscientas mil butacas y que para ser coherente con lo pesado que me puse, debería llenarlas por lo menos en sus ¾ partes. Lo bueno, que aún tengo dos meses y pico para hacerlo.

Para hacerlo y para montar dos córeos.

¿No te fascina mi habilidad innata para complicarme la existencia?

¿Verdad que ya casi puedes visualizarme en la puerta trincando a todo el que pase por allí para que se siente a ver la función al grito de USTED SE QUEDA A VERLO QUE ES SUPERBONITO Y PUNTO PELOTA?