Ay

Bueno… a ver que me posicione yo.

Desde la última vez que escribí me diagnosticaron una infección de riñón (otra) y he estado con picos de fiebre muy altos. entre los 38,7 y los 40, que me dejaron unos días entre la vida y la muerte. Nah… es coña. Entre la vida y la vida. Pero algo jodidillo y gastado. Y preocupado, porque estaba ya con diagnóstico y medicación y sin embargo, seguía con fiebre constante. Eso te mastica un poco el cuerpo y la mente, la verdad. Al final me dieron la baja, me dijeron que me armara de paciencia, me citaron para un estudio renal, y hoy por fin he empezado a estabilizarme y a no subir de 38ºC. Habrá que ver por qué he tenido dos infecciones en menos de seis meses. Yo voto por la mala calidad del género Nepomuk. Está claro que no hay pieza que tarde o temprano no se me joda un poquito. Pero bueno… ahora estoy en casa tranquilo, con tiempo para pintar lemures, y para preocuparme por el gatovaca, que sigue diabético y acelerado, y al que aún no he podido empezar a pinchar insulina. Sí, al final se confirmó. Lo que tenía el gatovaca era exceso de vaca con déficit de gato, así que ahora hay que pincharle insulina dos veces al día y confiar en que al pillarle a tiempo, podamos reequilibrarle. Tendríamos que haberle hecho hoy la curva de glucosa, prueba infernal que consiste en pincharle en una oreja siete veces para sacarle gotas de sangre con que poder hacer las mediciones a lo largo de 12 horas, pero no hemos podido porque María le invitó a media barra de mortadela secreta esta mañana temprano, y nos jodió todo el plan. Mañana ya se vuelve a ir Jon, así que tengo dos posibilidades: o le hago la curva de glucosa yo solo (y aquí visualicemos que supone el tener que pillarle, sujetarle, desinfectarle, pincharle, sacarle sangre, medirle y soltarle, en un vis a vis entre el gatovaca y yo) para poder empezar a pincharle la insulina, o le tenemos sin medicar otra semana más hasta el sábado que me pueda ayudar Jon. No sé bien cuál de las dos opciones es la más mejor. El gatovaca es bueno, pero también son 7 kg. de soltadmemalditos cuando algo no le gusta y tiene unas patazas de cazar salmones muy útiles (para él) cuando se trata de escapar a saltos sobre tus huevos.

En fin. Que sí. Que me estoy agobiando yo solito por este lado antes de agobiarme ya directamente por aquel. Pero es que son las nueve de la noche y aún rondo los 38ºC. Nunca se deben sopesar los problemas con fiebre.

Y sobre todo, nunca se deben sopesar los problemas más allá de las seis de la tarde. Nunca. Never. Jamás. Por las mañanas. Siempre por las mañanas. En serio. Hazme caso, Ariel Nepomuk.