Galaxiadas

Ya tengo climatizador nuevo. Se nota sobre todo en que estoy aquí sentado escribiendo de nuevo, como en los buenos tiempos. Anoche lo intenté y no logré sacar nada en la media hora que estuve. Eso de escribir y morirse deshidratado al mismo tiempo resulta toda una aventura.

No tengo mucho tiempo porque acabo de bajarme la película de A Quiet Place y son las 23:00h. Últimamente a nada que hago, ya son 23:00h. Y eso que ya no tengo clases, ni entregas al periódico. Eso se supone que debería darme al menos tres horas más de tiempo libre cada día ¿verdad? pues no. Obviamente esta semana la debo estar administrando con el cipotillo, porque aún no he logrado sacar tiempo para nada de lo que debo sacar tiempo. Hoy hemos gastado la tardenoche en acercarnos al Leroy Merlin a comprar un climatizador para mi buhardilla que sustituyera al que había muerto (insertar aquí bailecito absurdo de alegría) y una piscina para María que no fuera capaz de reventar en dos horas, a golpe de perro bañista. Creo que las dos misiones han sido un éxito. También nos hemos acercado a la tienda de chuladas astronómicas, a recoger el planetario que le regalaremos a Pedro por su cumpleaños. Sacó muy buenas notas y un expediente de honor, así que Jon, volviendo la vista hacia aquellos tiempos en los que le recogimos, que ni hablaba, ni leía, ni era capaz de hilar dos frases seguidas, ha querido premiar su evolución brutal en estos años, y ha tirado la casa por la ventana gastándose cerca de mil euros en un planetario. Lo flipé bastante con lo del planetario de mil euros (supongo que sobre todo porque yo no los tengo), pero hoy me han enseñado cómo funcionaba y debo reconocer que casi me ruedan los globos oculares cloc-cloc por la tarima de la tienda. Es magia en estado puro. Como si de pronto alguien te cogiera por el pescuezo y te colocara sentadito en mitad de la Vía Láctea. Espero que Pedro lo flipe igual, porque con su tendencia a la contención mental, nunca se sabe. El día 29 por la noche le haremos una minifiesta familiar sorpresa (sin gente, como a él le gustan) con barbacoa nocturna y ahí se lo entregaremos. Le he dicho a Jon “hasta que llegue el 29 déjame probarlo otra vez en casa para que lo vea María ¿vale?” y él me ha mirado muy sonriente, me ha dado un beso en los labios y ha contestado “NI-DE-CO-ÑA.”

Así lo ha dicho. Remarcando mucho las sílabas.

Ya lo ves. Por un trasto que maté, matatrastos me pusieron. Mi fama me precede. O la de María. O la de los dos juntos. O la de los dos por separado. Qué se yo. Nuestro currículum de caos y destrucción es tan amplio…