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No he ido con mi suegra a la fiesta del Orgullo. Creí que me odiaría por ello y me dejaría sin galletas y sin sopa de marisco (cruel castigo) pero no. No se ha enfadado excesivamente. Solo se ha limitado a sacarme la promesa de ir el año que viene. Supongo que el hecho de que Jon haya tenido que trabajar en el dispositivo de seguridad ha tenido algo que ver. Igual se ha ido pensando “bueno, pero mi hijo sí que está aquí, así que YO GANO, MALDITOS.” Mi suegra es la mejor. Se me cansa la boca de decirlo. Forma parte de mi karma. De la compensación de perder a la abuela Agra. Yeah. Yo soy ese que aún cree en el karma. Ese que piensa que toda la mierda que te aplasta hoy, será compensada mañana. Quizá porque hasta la profundidad más profunda y más oscura, acaba teniendo su tope. Solo es cuestión de tener paciencia mientras caes. Y de estar atento para pegar la patada cuando llegas al fondo para poder ir hacia arriba.

Dentro de poco minutos tengo cita con Pedro para que me enseñe las fases lunares de 2019 en el planetario. Esta tarde me ha dicho “antes de empezar te explicaré un poco lo que son las fases lunares y por qué podemos verlas con anticipación. He escrito esto.” Y me ha enseñado unas… veinte mil hojas de cuaderno manuscritas.

Deberías tenerme piedad.