Esta para ti

Hoy me han traído trabajo por la tarde y me ha sentado fatal. Como si no fuera mi obligación trabajar en el trabajo. Puede que mi cuerpo haya vuelto de vacaciones, pero creo que mi mente sigue tirada en la arena granulosa de la Costa Brava y echándose siestas interminables sobre el pecho dormido de Jon Karlos Z. En Madrid no puedo echarme esas siestas de verano, porque siempre hace demasiado calor. En Madrid dejo unos centímetros de separación y de vez en cuando pego la nariz a su espalda en un fruz-fruz fugaz, para que sepa que estoy ahí. Él no hace fruzfruces fugaces. No nació en la acera de las medias tintas. Él me deja el peso de su brazo de espartano directamente sobre el costillar. Y yo se lo quito, porque pesa. Y el me lo pone, porque ¿qué importa? Y yo se lo quito porque ¡claro que importa! Y él me lo pone porque solo un ratito. Y así hasta que le empujo en un jameyácoño. Y se gira y se ríe, y me vuelve a dar la espalda para que yo cuente los centímetros de separación uno-dos-tres y los segundos que deben transcurrir uno-dos-tres hasta el siguiente fruz-fruz fugaz.Jon K. nunca se enfada. Ni aunque le empuje.

Es la ley de compensación del universo, porque él no nació en la acera de las medias tintas.