21

Creo que ya empiezo a desempolvarme un poco la cabeza del verano y que ya empiezan a autoajustárseme las clavijas. Sigo teniendo el mismo poco tiempo para todo, pero ya no me quedo quieto y panoli en todos los cruces de camino de mi día a día con cara de lemúrido pensando hacia dónde voy, así que… es un avance muy prometedor de otoño. Ahora me queda aguantar hasta el solsticio de invierno. Ya me iré contando.

Mi nueva clase de teenagers es un barbaridad. Al final me han chutado 21 alumnos. Le he dicho al director que no puedo dar una buena clase con 21 alumnos. Que o me los divide en dos clases, o se encarga la otra profesora de las mañanas (que vaya usted a saber por qué, solo tiene 13). Si ya era caótico con los anteriores que eran la mitad, imagínate con estos. Me puede dar un chungo de indisciplina y empezar a corregirles la postura comiendo donettes montado en el hoverboard. Me conozco. Cortocircuito muy fácilmente y cuando me pongo nervioso, lo primero que hago es empezar a dar saltos mortales sin red. Ni lloro, ni me lamento, ni me bloqueo. Yo directamente paso.

Al final creo que he conseguido transmitirle todo al director sin salirme de mi papel de profesor serio, sensato y profesional (o sea, justo lo que no soy). Él me ha mirado con sonrisa de conejo y me ha dicho en tono jocoso que los profesores del Bolshoi daban la clase con bastantes alumnos más. He sido prudente, y me he limitado a sonreírle más o menos el chiste, sin añadir respuesta. Ni siquiera el “aquí iba a estar yo si me quisiera el Bolshoi, desustanciao” que hubiera sido menester. Me ha dicho que tomará una decisión antes del lunes. Pues vale. Pues ea. Pues hasta el lunes ahí estaré con mis 21. Ya vamos conectando y la verdad es que son majos. Un poco flipados. Les anuncié que haríamos dos funciones y aplaudieron y me jalearon como si eso fuera Reina por un Día. Que agradezco mucho el entusiasmo, pero en fin… No quiero crearles a los pobres chavales unas expectativas Brodway y que luego se den cuenta que me paso el día anterior a la función cosiendo lentejuelas a los tutús con la Singer chunga de mi casa. También es verdad, dicho sea de paso, que el primer flipado del grupo he sido yo por anunciar las funciones antes de tener apalabrado el teatro, pero bueno… lo de volver a pelearme con los señores de la parroquia es otra batalla que deberá ser luchada en otra ocasión. La semana que viene. O la otra. O la de más allá de la otra.

O la de justo antes de la función, como el buen profesor serio, sensato y profesional que no soy.