Tigres

Dos semanas y media para el cumpleaños de María y tres meses para la función de Navidad. La primero lo tengo (tenemos) medio controlado y lo segundo… lo segundo no sé cómo demonios voy a hacerlo. Ni siquiera he apalabrado el teatro con los de la parroquia del año pasado. Ni lo haré mientras no me aligeren la clase y me quiten algunos alumnos. Ayer reconté y eran 23, porque se habían cambiado a la tarde algunos de los de la mañana. No puedo montar una función con 23 alumnos. No soy Bob Fosse. La otra profesora se ha quedado con 13 y me consta que cobra un poco más que yo, así que estoy haciendo el pringao a unos niveles estratosféricos (qué novedad). Le dije al director que había que solucionarlo y ayer me ofreció dar dos clases más por semana, dividiendo al grupo en dos. No entiendo yo muy bien esto de quitarme trabajo dándome más. Está claro que o no estoy sabiendo transmitir el mensaje correcto, o simplemente se lo está pasando por el forro de los huevos (igual ahora ya entiendo un poco la baja por depresión de mi antecesora). Esta mañana le he puesto un correo diciéndole que no podía asumir ese grupo y que de seguir en esa situación, daría clase hasta el sábado y luego presentaría mi renuncia. He sido un poco cobarde amparándome en un email, pero es que se me da fatal lo de enfadarme en directo. Me sale la voz de pito y la expresión lemúrida, y nadie me toma en serio. Jon (experto donde los haya en acojonar al personal con un solo movimiento de ceja) me dio unas cuantas clases de expresión no verbal, pero por más que lo intento, sigo pareciendo una cría de mono con susto. Creo que me falta presencia. O tamaño. O voz de tigre. O presencia, tamaño y voz de tigre. Le dije a Jon que lo ideal sería que él se pusiera detrás de una cortina a mi espalda, y hablara y me manejara las manos mientras yo movía la boca en plan muñequito de ventrílocuo. De la risa se le fue el café por mal sitio y casi se asfixia. Me miró todo coloradito entre cojs y cojs y me dijo HOSTIA ARI NO ME HAGAS REÍR CUANDO BEBO y con el susto del berrido di un pequeño botecito de culo en la silla.

¿Ves? Lo que te digo. Presencia, tamaño y voz de tigre.