Una semana y nos invaden

He cambiado el sistema operativo del mac y ahora lo veo todo como desde el fondo de un pozo. Muy gótico. Muy acorde con mi futuro en esta maravillosa empresa. Acabo de tener una reunión (otra vez) con mi jefe para lo de la revisión salarial (otra vez). Me ha dado buenas palabras, así que tengo muy pocas esperanzas al respecto. Pero bueno… como he dicho antes por ahí, si no consigo las cosas por justicia, al menos intentaré conseguirlas por pesadito. Hoy me había traído botas. Es mi segundo gesto-otoño. El primero ha sido poner las colchas en todas las camas, incluida la horrorosa de mariposas que nos regaló mi suegra para la nuestra. Jon abre mucho los ojos cuando ve la colcha de las mariposas. Dice “Se vé que no había otra más gay.” Pero como estamos en mitad del puto monte, en seguida viene el rascayú, así que, para dos semanas cochinas… nos quedamos con nuestras mariposas puestas de ácido. Esta mañana, cuando he ido a despertar a María, me la he encontrado tirada encima de los dos perros, que a su vez estaban tirados encima de la colcha, que a su vez estaba tirada encima del santo suelo. En nuestra tribu el otoño está muy ligado a la anarquía perruna. Todos los veranos los dispensamos de dormir en las casetas porque son de pvc y allí dentro hace un calor de pelotas, así que cuando llegan los primero fríos están ya enviciados de dormir con su minireina y señora, y hay que andar bajándolos del cuarto de María al patio, hasta cinco o seis veces por noche.

Hasta cinco o seis veces, o hasta que Jon se cabrea, les pega un berrido, y los pone firmes en un chimpún. Que también.

27 astronautas para nuestra fiesta del viernes. Tenemos ya todo listo y solo falta lo mejor, que es montarlo (igual que luego faltará lo peor que es desmontarlo). Se nos ha ido un poco la olla y vamos a transformar el 70% de nuestra casa en meganave espacial con terrorífico Alien para cazar incorporado, pero todavía no hemos entrado en pánico, porque lo racionalizamos pensando que así ensayamos para cuando llegue Halloween, y la transformemos en cementerio con terrorífico vampiro para cazar incorporado.

No, no. No estamos locos. Que sabemos lo que queremos.