Stand by

Día extraño, descolocado y tormentoso. De cabeza espesa y miedos flotantes. Un día estupendo para volver a asomar la nariz por aquí. Estar de vacaciones y no venir a dibujar y/o escribir es de no tener vergüenza.

Me quedan (quedaban) dos semanas más libres. Y una es (era) de aniversario para irnos al culo del mundo a pasar frío y volver a fotografiar pingüinos y glaciares, pero hoy subimos a la sierra a recoger setas con nuestros cestos, nuestros palos, nuestros amigos pirados de las setas y nuestros chubasqueros negros antilujuria, y cuando volvimos a casa, nos llamó mi suegra para decirnos que a mi cuñado Urko le habían detectado una masa tumoral en el abdomen. Y ahí ya el día se paró. Como si de pronto se hubiera hecho todo más lento de respirar.

No pasa nada, sobrevivirá. Estamos bastante seguros de eso. Pero el proceso de supervivencia también viene a ser una mierda, de vez en cuando y eso no se puede evitar. Así que hemos suspendido el viaje, los billetes, los hoteles, y nos quedaremos en stand by. Hasta que le operen y sepamos algo, que será pronto. Probablemente, volvamos a trabajar el lunes. Cuando pasa algo malo alrededor, siempre tienes hambre de normalidad. Como si lo cotidiano se volviera casi una necesidad. Así que volveremos a trabajar, yo tendré mis elecciones sindicales, saldré de cabeza de lista (madredelamorhermoso…) y procuraré vigilar de cerca a Jon. Ahora está bien. Firme y tranquilo, como siempre. Con las procesiones dentro, y los armazones impecables. Mi suegra también parece tranquila. Hace un rato me ha dicho que llevaba dos semanas intuyendo que la ascitis de Urko podía ser un tumor. Lo bueno de lo malo de su profesión. Que ella sabe y conoce. Cuando sabes y conoces, es como si el miedo se volviera más manejable.

He bajado con María en el patinete a comprar pipas al pueblo. Jon tenía la cabeza demasiado desdoblada como para interceptarnos, así que he sido (inexplicablemente) sensato y nos he colocado sendos cascos. El mío de moto y el suyo de karting (otro día cuento por qué María tiene un casco de karting, pero basta decir que todo lo que sirva para ponerse en la cabeza a María le pirra). Llevábamos la pinta más absurda del mundo todo gorditos, forrados con nuestros anoraks de plumas y el casco en la cabeza. Parecíamos dos brochetas de encurtidos. Había un chico nuevo en la garita. Al pasar de vuelta, le ha dicho a María “ay que ver qué bien te lo pasas con el hermano ¿eh?”

Pues bueno. Pues ea. Pues vale.

PD1.  Ya casi tengo listo el ebook del blog. ¿Debo poner los dibujos también?

PD2. Sí, Ariel. Debes poner los dibujos también. ¿Estás tonto o qué?