Dancing Queen

Queda un mes entero para la función de Navidad y ya la tenemos montada, ajustada y bien engrasada, solo a falta de diseño de vestuario y montaje de decorado. Lo primero me preocupa un poco; lo segundo ni gota, porque como toda la función es otra ida de olla de las mías, voy a seguir a lo puto loco y a meter cuatro luces y un escenario cuasidesnudo. Ayer les dije “lo bueno de esto es que solo os verán a vosotros, y lo malo de esto es que solo os verán a vosotros.” Ahí yo y mis huevos morenos. Metiendo presión. Menos mal que tampoco es que me hagan demasiado caso (los alumnos, no mis huevos).

Como agradecimiento a soportar mis flipadas con tanta dignidad (que de verdad, lo he dicho otras veces, soportarme a mí como profesor NO ES FÁCIL porque me vengo arriba con un higopelote) me los voy a llevar a ver Billy Elliot como hice con los pequeños. He conseguido que la academia me financie el 50% <inserte aquí zapateta> así que mi paga extra de Diciembre hará el resto y podré hasta invitarles a una hamburguesa postBilly. Lo acabo de anunciar hace un rato en el chat y se me han puesto muy contentos. He llamado a la otra profesora para ver si quería que lleváramos a los dos grupos y me ha dicho que los cojones iba a poner dinero de su bolsillo para llevar a esa panda al teatro (con más elegancia, pero eso es lo que me ha venido a decir), así que, para no crear controversia con los otros alumnos (que por la reacción de su profe los intuyo menos simpáticos que los míos), lo de mi clase va a ser una salida particular (como el patio de mi casa) y supersecreta de la muerte en plan pío-pío-queyonohesido.

Luego, lo de ponerles a coser chimpunes y puñetas para el vestuario ya…será otro cantar. Ahí probablemente procederé a guardarme todo mi fliping en el bolsillo y me limitaré a adoptar la posición de loto como un buen monje tibetano, mientras veo llegar mi muerte por avalancha de padres cabreados.