Nepoclaus is coming to town

Yo iba a ir a la peluquería porque me encontré esta mañana con Dani después de nueve meses y lo primero que me dijo al verme es “Joder, qué pelos…” pero resulta que luego he aprovechado la hora de la comida para comprar regalitos de Navidad y al final me he quedado pelado, pero no de cráneo, sino de bolsillo, así que bueno… pues ya me lo cortaré mañana. O pasado. O en marzo. El viernes cobro la paga extra, pero ya la tengo hipotecada para llevar a mis chicos a ver Billy Elliot. La verdad es que Diciembre es un mes muy duro. Pero ahora mismo no me importa demasiado porque ESTOY MUY CONTENTO POR LOS REGALOS SUPERPRECIOSOS QUE HE COMPRADO PARA LOS MÍOS. Cuando llegue a casa los envolveré a mogollón de esa forma superchunga que envuelvo yo, que más que regalos terminan pareciendo boniatos amorcillados, y los pondré debajo del árbol.

Aunque casi mejor que primero pongo el árbol, claro. Porque entre movidas y puñetas, al final ahí tengo todo mi festival de luces y colores haciendo montón en el garaje y sin colocar. Hoy y mañana está Jon en las Alemanias (me consta que también comprando algunos regalitos, aprovechando la coyuntura) pero de este finde no pasa que levanto mi festival de epilepsia e hiperventilación vecinal. Una de mis ideas es poner luces en el árbol del jardín y colgar de ahí al Papa Noel subiendo y bajando (sin sonido. Que tampoco quiero que hasta los jabalíes recojan firmas para mi extradición ). Y otra, poner una guirnalda con luces (en este plano vital, ya lo que no tiene luces no entra en casa) y floripondios rojos entrelazados a lo largo de tooooooooooda la escalera, para que María se pueda lanzar con el patinete a lo kamikaze como si estuviera en Brodway. Por ahora Jon escucha pacientemente todas mis ralladas levantando una ceja y moviendo levemente el mentón en plan “claro, claro, cariño… y también un trineo de unicornios sobrevolando el tejado…” pero tampoco me dice que no a nada, así que… EL PAPÁ NOEL EXTERIOR Y LA ESCALERA AYMISOJOS SE QUEDAN.

Para mis alumnos también he preparado el enemigo invisible (que es como el amigo invisible, pero en plan cabrón). Me ha tocado una de las chicas más hipercuquis del grupo, así que luego iré a comprarle algo bonito y adecuado. Ya pensaré el qué. Un pelador de ajos o algo así. Y estoy pensando que también debería hacerle un regalo al párroco no-rector y al catequista albino. Algo bonito que compense un poco lo de entrar en monopatín y salir a comprar palmeras con mallas de sodomita. No sé… ¿venderán por Amazon calzoncillos de elefantito con fundita para la churra?